Señor Director:
A Ñuble le están llegando malas noticias por partida doble: falta empleo y ahora podría faltar inversión. El Presupuesto 2027 todavía no entra al Congreso y las cifras son preliminares, pero el escenario conocido apunta a una caída cercana al 10%: $8 mil millones menos. ¿Y en qué momento llega el ajuste? Cuando Ñuble enfrenta un desempleo de 11% y cuando la remolacha una cadena completa de agricultores, trabajadores, camioneros, contratistas y proveedores acaba de recibir un golpe histórico. Iansa no contratará remolacha para la temporada 2026-2027. Por eso Ñuble necesita algo más que discursos: necesita un plan de contingencia regional para 2027.
1,-Un programa de reconversión agrícola que entregue asistencia técnica, financiamiento y compradores para quienes deban abandonar la remolacha. 2,-Acelerar inversión pública en obras que generen empleo: caminos, agua, riego, vivienda, conectividad y proyectos comunales. 3,-Crear un programa específico para los trabajadores y transportistas que perderán actividad por el fin de esta cadena. 4,-Y, usar los recursos regionales para diversificar la economía: agroindustria, tecnología, logística y agregación de valor.
Ñuble no necesita que le prometan que todo va estar bien. Necesita que, cuando desaparece una industria, el Estado llegue antes que la cesantía. Porque la remolacha puede dejar de sembrarse. Lo que no podemos dejar de sembrar es futuro.
Ricardo Rodríguez Rivas



