En los próximos días debiera comenzar la ejecución del proyecto Última Milla Ñuble, que permitirá mejorar la conectividad digital en 45 localidades distribuidas en 16 comunas de la Región: Bulnes, Chillán, Chillán Viejo, Coihueco, Pinto, Cobquecura, Coelemu, Pemuco, Portezuelo, Quillón, Ránquil, San Carlos, San Ignacio, San Fabián, Trehuaco y Yungay.
La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional de Ñuble y ejecutada por la cooperativa Copelec, representará una inversión de $4.793 millones en una primera etapa y considera la construcción de una red troncal de fibra óptical.
“Su función será transportar grandes volúmenes de información y acercar esa capacidad tecnológica a distintas localidades, creando la infraestructura necesaria para que puedan desplegarse las redes que entreguen efectivamente el servicio de internet a hogares, empresas e instituciones”, explicó Ricardo Pavez, jefe de Infraestructura y Transporte del Gobierno Regional.
Según indicó el profesional, “lo que estamos construyendo es la infraestructura estructural que permitirá que los servicios de conectividad puedan desarrollarse posteriormente de manera estable, escalable y con capacidad suficiente para responder a las necesidades futuras de la población”.
En ese sentido, subrayó que “el objetivo es reducir la brecha digital que todavía afecta a numerosos sectores de la región, mediante la construcción de infraestructura de fibra óptica de alta capacidad que permita acercar la conectividad a territorios donde actualmente el acceso es inexistente, limitado o insuficiente”.
“Estamos hablando de una intervención de gran escala territorial. El proyecto contempla aproximadamente 700 kilómetros de fibra óptica troncal, por lo que necesariamente se desarrollará mediante distintos frentes de trabajo y etapas constructivas”, enfatizó Pavez.
En ese sentido, el proyecto contempla dos grandes fases. La primera corresponde al proceso de ingeniería y diseño, que comenzó el último trimestre de 2025 y permitió desarrollar la planificación técnica necesaria, soluciones de infraestructura y condiciones de construcción. La segunda corresponde a la construcción propiamente tal, adportas de comenzar, que se extenderá por 24 meses, “considerando no solamente el tendido físico de fibra óptica, sino también las obras complementarias, montaje de infraestructura, habilitación, pruebas técnicas y posterior certificación de la red”, acotó.
Impactos económicos
La construcción de esta red tendrá impactos positivos en la conectividad, calidad de vida y desarrollo económico de los territorios beneficiados, así como también un efecto inmediato en la generación de empleos.
“De manera preliminar, según lo manifestado por Copelec, se estima una dotación del orden de 100 personas”, acotó Ricardo Pavez, quien hizo hincapié en que “las oportunidades laborales no estarán concentradas exclusivamente en técnicos especializados en telecomunicaciones. Un proyecto de esta magnitud requiere trabajadores asociados a obras civiles, instalación y tendido de fibra óptica, montaje, ingeniería, logística, transporte, supervisión, seguridad y apoyo operacional, entre otras funciones”.
Sin embargo, el jefe de Infraestructura y Transporte del Gore destacó el efecto de largo plazo: “Una infraestructura digital de alta capacidad puede mejorar las condiciones para el desarrollo de actividades productivas existentes y favorecer nuevas oportunidades económicas”.
Beneficiarios
En cuanto a los beneficiados, Pavez indicó que “existieron configuraciones anteriores que consideraban aproximadamente 95 mil habitantes, pero no resulta adecuado utilizar actualmente esa cifra como dato definitivo”, aclaró.
Asimismo, comentó que “los beneficiarios potenciales no son exclusivamente los hogares. También debemos considerar establecimientos educacionales, centros de salud, postas rurales, servicios de agua potable rural, bomberos, actividades productivas, emprendimientos y servicios públicos”.
El profesional reflexionó que “en muchas áreas rurales, las condiciones geográficas, las distancias y la baja densidad de población hacen que el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones resulte considerablemente más complejo. Por eso, construir una red troncal que acerque capacidad de transmisión a esos sectores permite modificar las condiciones estructurales que históricamente han dificultado su conectividad”.
Consultado por las localidades y sectores que no forman parte del trazado, Pavez expuso que “deberán ser abordados progresivamente mediante nuevas etapas, iniciativas complementarias de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, instrumentos del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones e inversión público-privada”.
Asimismo, informó que, paralelamente, “se activaron alianzas estratégicas para llevar señal inmediata a estas zonas aisladas. Por un lado, a través del trabajo conjunto con el sector privado junto a HughesNet, se desplegaron 12 antenas satelitales en puntos críticos de la ruralidad”.
“De manera simultánea, junto a Naciones Unidas se dio vida al programa ‘Comunidades Conectadas’, alcanzando 31 puntos satelitales operativos en el corazón del territorio (superando rápidamente su meta inicial de 25)”, puntualizó.




