El proyecto de ley “Escucha su corazón”, impulsado por diputados del Partido Nacional Libertario, el Partido Republicano y Renovación Nacional, abrió un nuevo frente en el debate sobre los derechos reproductivos en Chile.
La iniciativa busca modificar el procedimiento de consentimiento informado previo a un aborto permitido por la ley en tres causales, estableciendo que el médico informe si es posible detectar la actividad cardíaca del embrión o feto, ofrezca a la mujer escuchar los latidos y que, si ella rechaza esa posibilidad, el profesional deba negarse a practicar la interrupción del embarazo.
La propuesta fue cuestionada por organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, que la calificaron como un retroceso respecto de la legislación vigente y una nueva barrera para acceder a una prestación garantizada por ley.
En Ñuble, cuatro de los cinco diputados de la región fijaron posición, y desde distintos sectores políticos, coincidieron en cuestionar que escuchar el latido fetal se convierta en un requisito obligatorio para acceder al procedimiento.
Defensa de la autonomía de decisión
La diputada Sara Concha, si bien defendió la discusión del proyecto, tomó distancia de su contenido obligatorio.
“No podemos obligar a una madre a escuchar o no el latido de su bebé. Me gustaría que toda mujer que va a tomar una decisión de abortar o no, tuviese la oportunidad de escuchar el latido de su bebé antes, pero es algo que es una decisión propia de cada mujer”, sostuvo.
La parlamentaria agregó que “la objeción de conciencia de los médicos ya está regulada en nuestro ordenamiento jurídico”, por lo que estimó que la iniciativa requiere un análisis más profundo.
Desde Renovación Nacional, el diputado Carlos Chandía también marcó distancia del proyecto. Aunque reconoció no conocer aún todos sus detalles, considera que “la actual legislación sobre el aborto en tres causales representa un marco suficiente respecto de esa sensible materia”, dando a entender que no estima necesario incorporar nuevas exigencias al procedimiento.
Una postura similar expresó el diputado Cristóbal Martínez (UDI), quien reafirmó la defensa de la vida que sostiene su partido, pero diferenció esa convicción del mecanismo planteado por la iniciativa.
“Desde la UDI siempre hemos defendido la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y esa es una convicción que mantenemos con absoluta claridad. Sin embargo, en lo personal, considero que no corresponde obligar a una mujer –que atraviesa un momento tan doloroso– a enfrentar una situación que puede hacer aún más complejo dicho proceso”, afirmó.
Martínez añadió que “si se trata de una decisión voluntaria, como ocurre hoy, me parece legítimo que exista esa posibilidad, pero no comparto que se imponga como una obligación”.
Desde la oposición, el diputado Francisco Crisóstomo (PS) cuestionó con mayor dureza la propuesta.
“En Chile, el aborto solo está permitido en tres causales, situaciones excepcionales que la ley reconoce por la gravedad que implican. Por eso, nos preocupa profundamente el proyecto denominado ‘Escucha su corazón’, que pretende imponer una nueva exigencia a mujeres y niñas que ya enfrentan uno de los momentos más difíciles de sus vidas”, manifestó.
El parlamentario añadió que “no corresponde agregar obstáculos ni someterlas a una experiencia que puede significar una nueva forma de revictimización. Las convicciones personales no pueden transformarse en una barrera para el ejercicio de un derecho que la legislación ya garantiza”




