Con un Teatro Municipal completamente lleno, José Luis “El Puma” Rodríguez protagonizó la noche de este sábado uno de los hitos de la celebración por los 10 años del principal espacio cultural de Chillán. El artista venezolano visitó por primera vez la ciudad para ofrecer un espectáculo que hizo cantar de principio a fin a las más de mil 200 personas que llegaron hasta el recinto.
La jornada comenzó pasadas las 19.00 horas con la presentación de Leo Mael y Los Navegantes, quienes tuvieron a cargo el número de apertura y recibieron el reconocimiento del público antes de la esperada aparición del artista internacional.
Minutos después, cerca de las 19.30 horas, El Puma salió al escenario entre una prolongada ovación. En sus primeras palabras reconoció que era su debut en Chillán y valoró que la invitación coincidiera con la conmemoración de los 10 años del Teatro Municipal. También expresó el cariño que siente por Chile, dando paso a un concierto que repasó varias décadas de trayectoria.
“Gracias por estar acá. Gracias a todas y todos por acompañarme, por tanto amor. Uno llega a esta edad y se da cuenta que en algunos países hay más amor que en otros. Y en este país, ese amor nació un día allá en el Festival de Viña del Mar y desde que nació este amor, no se ha apagado nunca”, dijo en medio de los aplausos de sus fanáticas.
“Es primera vez que me presento en Chillán y estamos celebrando 10 años de este teatro maravilloso, de su reapertura… Aquí las mujeres sí que chillan de verdad…”, señaló entre risas interactuando con su público.
Durante el concierto, el cantante fue enlazando éxito tras éxito. Interpretó canciones como Dueño de Nada, Tendría que llorar por ti, Amante Eterna, Atrévete, Por si volvieras, Voy a perder la cabeza, Tengo derecho a ser feliz, Pavo Real y Agárrense de las manos, entre otras, todas coreadas por un público que respondió con entusiasmo a cada interpretación.
Uno de los sellos de la presentación fue la permanente interacción del artista con la audiencia. El Puma respondió a los gritos y saludos de sus admiradoras, bromeó en distintos momentos del espectáculo y mantuvo un diálogo cercano con el público, generando un ambiente de complicidad que fue creciendo a medida que avanzaba el concierto.
El espectáculo también incluyó momentos más íntimos, como la interpretación de Bondad de Dios acompañado únicamente por el piano, además de proyecciones audiovisuales que le permitieron compartir simbólicamente con Julio Iglesias y el trío Los Panchos.
El cierre llegó con un público completamente entregado, que ovacionó al cantante hasta conseguir un bis con Baila mi rumba y Diosito Santo, poniendo punto final a una noche que unió nostalgia, romanticismo y celebración, en un concierto que quedará como uno de los grandes espectáculos internacionales presentados en la primera década del Teatro Municipal de Chillán.




