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Más de 12 mil personas han cambiado su nombre y sexo legal en Chile: La historia de dos casos históricos en Ñuble

Durante 2025 un total de 12.669 personas han cambiado su nombre y sexo legal desde la entrada en vigencia de la Ley de Identidad de Género, hace casi 8 años, en Chile.

Del total de personas que han rectificado su partida de nacimiento, 8.180 (64,6%) son hombres trans; 4.447, mujeres trans (35,1%) y 42 personas no binarias o intersex que inscribieron su género como X (0,3%).

De quienes modificaron su identidad legal, 11.470 (90,5%) son personas mayores de 18 años y 1.199 (9,5%) niños, niñas y adolescentes.

De las 42 personas que cambiaron su género a X, 33 fueron identificadas al nacer con sexo femenino y 9 con masculino. Del total con género X, 10 son menores de 17 años o menos y 32 mayores de esa edad.

Las cifras fueron publicadas por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), tras obtener la estadística del Registro Civil.

La Discusión solicitó días atrás estadísticas locales a esta última repartición pública, sin embargo, tras insistir, informaron que dependían del nivel central y la validación de otras unidades, que tardarían al menos 15 días en ser entregadas.

El tema cobra especial relevancia, ya que hace casi ocho años se conoció la primera sentencia en la región de Ñuble que acoge la rectificación de partida de nacimiento de una persona mayor de 18 años no binaria, tras la solicitud al Primer Juzgado Civil de Chillán por parte del abogado Alen Alegría Vásquez, en representación de un joven quien desde su infancia experimentó inconformidad con los roles de género asignados.

Sus documentos tendrán su nombre real

En la vida de Pascal Roma Irribarra Cisternas hay matices. No se siente encasillado ni el género femenino ni el masculino, pues en la construcción de su identidad confluyen expresiones de ambos sexos. Tiene 25 años y se define como persona no binaria. Desde los 19 años decidió utilizar su nombre social con el que se presenta a dónde va, para dejar atrás el antiguo o registral, que no refleja su esencia.

“En la enseñanza media empecé a tener sospechas. A los 18 años me di cuenta de que no me sentía conforme con el binarismo de género, sobre todo con las expresiones, sobre esto es femenino, esto masculino. Siempre estuve un poco en la androginia. Entonces, traté de usar cosas más neutras, más unisex, y en la universidad descubrí un poco más y ahí adopté mi nombre”, reveló.

Ejerce como profesor de Lenguaje y Comunicación y estudia un Magíster en Investigación de Género y Diversidad. Actualmente trabaja en un establecimiento educacional de Quirihue, comuna de origen, donde además es tatuador y voluntario del Cuerpo de Bomberos, quienes lo han aceptado tal como es, libre de prejuicios y discriminaciones, salvo por algunos que se han integrado recientemente a las filas, quienes lo han tratado por su nombre antiguo que quisiera olvidar.

Por esa razón, en febrero pasado recurrió a la justicia para ser reconocido como persona no binaria en el sistema, ya que, su caso, a través de la Ley de Identidad de Género actual, no puede cambiar su sexo y, por ende, su nombre legal o registral.

En julio pasado el tribunal resolvió acoger su solicitud, rectificando su partida de nacimiento para cambiar su nombre “muerto” V.S.I.C a Pascal Roma Irribarra Cisternas y asignar a una “X” a su sexo registral. Próximamente tendrá en su poder su nueva documentación.

“Porque no hay otra vía de hacerlo en Chile. No hay un reconocimiento, por ejemplo, de ir al registro civil y hacer el cambio de género con la ley de identidad de género para las personas no binarias. No es tan fácil para nosotros, para la gente trans no hay problema y el trámite es súper rápido. Pero con la identidad no binaria no es así, porque es una identidad que hace poco fue reconocida”, explicó.

Pese al trámite, valoró el proceso y su resultado, ya que podrá ser reconocido oficialmente como Pascal ante el sistema.

“Salió rápido, en general, porque empezamos en febrero o marzo y se resolvió hace como unas semanas, cuando se dictó sentencia. En 47 páginas de sentencia, el juez dictaminó que se permita cambiar mi nombre y que en mi carnet aparezca una X en sexo. Siento que esto me da tranquilidad y ya no tengo que estar todo el rato reafirmando mi identidad, porque está en mis documentos que tienen que respetarlos. También me hace sentir más respaldado por el Estado”, manifestó.

Pascal contó que para sus padres ha sido difícil aceptar su decisión, ya que son conservadores. Sin embargo, han logrado limar asperezas. Ante la justicia fueron sus amigos quienes figuraron como testigos.

“No conté con ellos en el proceso, de hecho, ahora soy visita en realidad, pero mi mamá ayer (martes) me llamó y cuando le conté y me dio las felicitaciones. Mi papá aún no lo entiende, pero ahora por último me llama por el nombre que me gusta. Siento que el tema del nombre ayudó a sanar un poco el conflicto que hubo con mi familia”, valoró.

El joven admite que por ser fiel a su esencia ha sufrido algunos episodios que le han causado daño.

“Al postular a un liceo a un reemplazo en Ñuble, cerca de donde vivo. Hace tiempo, fui al baño después de la entrevista y escuché a la directora hablando sobre mi, de cómo iban a contratar a personas como yo, con un nombre social. Me sentí súper mal, me fui y no volví más. Uno de mis grandes temores era no poder encontrar un trabajo como docente, siendo persona no binaria visible y con nuevo nombre, porque igual la docencia es un poco conversadora con esos temas”, admitió.

Pese a ello, logró encontrar trabajo en el colegio católico donde lo han valorado por su capacidad profesional y humana.

“Me llevé una grata sorpresa en Quirihue, porque pensé que al ser más pequeña y alejada de Chillán, iban a ser más resistentes con el tema. De hecho, he ayudado harto a educar sobre el tema, porque he tenido incluso estudiantes que me han dicho, profe, yo también soy no binario. (…) Siento que uno puede ayudar mucho desde el tema emocional a los chiquillos. Ser visible para los adolescentes es vital, para que vean que no es un impedimento tener una identidad diversa, ayuda a sensibilizar a las familias.”, comentó.

Un cambio que abrió nuevas puertas

Alexander Villarroel Muñoz, 29 años, es un joven trans y profesor de educación básica en un centro de cumplimiento para reinserción juvenil. Es activista por los derechos de la comunidad trans y género diverso, a través de Trans Ñuble y de Somos Ñuble. Hace dos años practica jiu-jitsu, lo que ha sido terapéutico para valorar y sentirse más conforme con su cuerpo.

Es chillanvejano y desde el 3 de febrero de 2020 cuenta con una cédula de identidad que tiene su nombre y sexo actual, tras dejar atrás su identidad asignada al nacer cuando efectuó el cambio legal de estos datos personales en el registro civil, invocando la ley 21.120. “Alex” cuenta que en Ñuble fue una de las primeras personas transgénero en acogerse a esta normativa.

Desde niño sintió que su forma de ser y de sentir no reflejaban lo impreso en el papel. Su mamá fue la primera en percibir las señales y quien lo ha acompañado en su camino de construcción personal.

“No es que uno esté en el cuerpo equivocado, sino que en realidad es como que socialmente la gente te dice, todas estas características corresponden a una mujer, entonces, como que hacen ver que uno está incorrecto en el cuerpo. En realidad, es que uno va buscando, va desarrollando, se va dando cuenta que hay cosas que, claro, desea que no pertenezcan en el cuerpo, pero sí uno va como abrazando en el camino el cuerpo que uno desea tener. (…)Lo veo como cualquier persona que está en disconforme con alguna parte de su cuerpo, pero aún así ama su cuerpo”, reflexionó.

Si bien hay hombres trans que descartan la terapia hormonal o la mastectomía, “Alex” optó por la primera desde 2017 en Concepción y luego Chillán, lo que explica su voz más grave y barba. En el presente se prepara para dar el segundo paso y actualmente se encuentra en lista de espera por la cirugía.

Su madre ha sido su pilar fundamental en el proceso, al igual que su compañera de vida a quien conoció hace 11 años con su “nombre muerto”. La compañía de ambas ha sido un bálsamo en momentos complejos. En su paso por la universidad recordó que algunos académicos lo hicieron sentir incómodo y expuesto, luego que su identidad fuera motivo de discusión. Además previo a su titulación hubo problemas para que accediera a validar su nombre actual en el “cartón”.

“El choque fue más fuerte por la universidad, que era muy conservadora. Me informaron que hubo una reunión extraordinaria, donde hablaban los profesores que me hacían clases sobre el tema. Querían ver si me apoyaban o no, si me podían nombrar por mi nombre social. Igual había personas que eran de otras facultades y como que me conocían. Era más que nada por el mismo tema. En realidad, me sentí muy expuesto. Yo quería sentirme respetado. No quería que hicieran la diferencia por mi identidad. Tampoco me quería esconder y quería que me respetaran por el nombre. Al final terminaron aceptando”, dijo.

No obstante su experiencia laboral ha sido grata. Hoy asegura vivir una realidad distinta. “En mi trabajo desde mi jefa, mis pares saben sobre mi identidad y género, de hecho soy el representante de género donde trabajo”, destacó.

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