Señor Director:
Con la noticia de la “desaparición de los 64 niños haitianos” se armó un gran escándalo mediático, donde, como la naturaleza del humano, se empezó a buscar un culpable. Los culpables fueron desde la expresidenta Bachelet y un supuesto ligue con bandas delictuales, y, obviamente, la inoperancia del gobierno anterior encabezado por Gabriel Boric, todo esto creado principalmente por los partidos de ultraderecha, el Partido Nacional Libertario de Kaiser y el Partido Republicano, “ex” partido de Kast.
Pudimos apreciar lo doble cara de estos partidos que, en campaña, propusieron disminuir la inmigración ilegal, esto con medidas deshumanizadoras como llenar la frontera con minas antipersonales, dejar sin derechos sociales a los inmigrantes y disparar a quienes quieran ingresar ilegalmente al territorio.
Su discurso ante los menores desaparecidos (que más tarde se aclaró que no era así) es un fiel reflejo de su doble cara como sector, lo cual afecta a la democracia, a la política y, por resultado, a la ciudadanía que espera mínimos de sus representantes.
El show mediático que crean ciertos personajes en la política solo perjudica a los resultados de esta misma, creando visiones que afectan a la buena convivencia de las personas y aumentando la polarización, pero ya sabemos que lamentablemente algunos extremos funcionan en base a la polarización de la democracia y la política.
Martín Valencia Vásquez
Estudiante de Administración Pública y Ciencia Política UdeC




