Señor Director:
El valor de la familia es incuestionable. Que las autoridades vuelvan a poner el foco en el rol que cumple resulta esencial, porque es precisamente la base sobre la cual se sostiene nuestra sociedad.
Frente a problemáticas que nos afectan violencia, delincuencia y otras, la evidencia muestra que muchas de las habilidades necesarias para enfrentarlas se aprenden en el espacio familiar, independientemente del tipo de familia que sea.
Ser padres cuidadores es una tarea exigente, que demanda dedicación permanente. Ser hijos tampoco es fácil, en un mundo donde la tecnología compite por nuestra atención, en donde los barrios no siempre son protectores y en el que en las escuelas aumenta la violencia. Por eso, todo esfuerzo orientado a fortalecer la promoción de habilidades para el cuidado debe entenderse como una inversión social de alto retorno.
La familia es el principal factor protector para evitar que niños, niñas y adolescentes desarrollen conductas problemáticas. Fortalecerla es apostar por la prevención, y prevenir siempre será mejor que reparar.
Rafael Rodríguez
Gerente general de Fundación San Carlos de Maipo



