Señor Director:
En una sociedad donde cada día crece más la soledad, especialmente entre las personas mayores, resulta necesario comenzar a mirar con atención modelos de vida comunitaria que en Europa ya muestran excelentes resultados, como el cohousing o vivienda colaborativa.
Este sistema permite que las personas mantengan su independencia y privacidad, pero compartiendo espacios comunes, actividades y redes de apoyo mutuo. Más que un modelo habitacional, representa una forma más humana de convivir, donde la compañía, la seguridad y la solidaridad vuelven a tener un valor central.
Hoy muchos países europeos han impulsado este tipo de proyectos como una respuesta concreta al envejecimiento de la población y a los altos costos de vida. Asia y América también comienzan a avanzar en esta dirección, comprendiendo que vivir acompañado mejora la salud mental, combate el aislamiento y fortalece la calidad de vida.
Chile, y especialmente regiones con alta presencia de adultos mayores como Ñuble, no debieran quedar ajenos a esta conversación. Tal vez el futuro no esté solo en construir más viviendas, sino también en reconstruir comunidad.
Raúl Sandoval Sepúlveda



