Con motivo de la celebración del Día del Libro, se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Chillán un acto tan extraordinario como virtuoso y único. Isabel Parra, hija de Violeta Parra, figura fundamental en la nueva canción chilena, lanzó un libro póstumo de nuestra muy ñublensina Violeta Parra, sin duda alguna la figura de las artes y el patrimonio más universal de Chile, junto a Pablo Neruda.
Se trata de un libro de rimas donde Violeta fue plasmando en unas hojas manuscritas de un cuaderno, que era a su vez su agenda, su propia vida, a veces errante pero siempre virtuosa, el tiempo y sus vivencias. En él se encuentra entre rima y rima una descripción de los entornos por dónde transitó, entre los cuales por cierto está Chillán.
El libro, una magnífica edición de la Universidad Católica, es una autobiografía de Violeta, con historias relatadas en verso, algunas de las cuales Isabel Parra fue recordando con una frescura y lucidez impresionante, ante la numerosa concurrencia de la sala Claudio Arrau del Teatro Municipal. Allí, en ese espacio convertido en lugar sagrado por obra y gracias de la huella de Violeta, Isabel, su hija, fue regalando relatos aun muy frescos de episodios de la vida de su madre y de los Parra, como ella denomina con una buena dosis de humor y fina ironía a su saga familiar. Todo ello para cautivar a quienes tuvieron la suerte y el privilegio de estar ese día y a esa hora en el Teatro Municipal de Chillán.
Luego de regalar como perlas episodios de la vida de su madre, que a todos los presentes los hizo sentirse parte de esa historia, por el hecho de compartir un territorio y tradiciones comunes de Chillán y Ñuble, Isabel cantó algunas de las más clásicas canciones de Violeta, luego de lo cual y a pesar del pedido de los asistentes, no accedió al bis, pero sí se ofreció para acompañar con su “cuatro” (instrumento venezolano) a quienes quisieran cantar. Un niño de unos 10 años recogió el guante y con un teléfono celular en su mano para recordar la letra cantó con voz privilegiada “Arriba quemando el sol”, una de las más populares creaciones de Violeta. Lo hizo ante la admiración de Isabel y todos los asistentes.
La imagen resultó icónica para los tiempos en que estamos inmersos, un niño con un celular en la mano, hoy por hoy la principal amenaza del libro, en el mes del libro, utilizando esta tecnología para ayudarse a interpretar la canción de una se las figuras más emblemáticas de la cultura y las artes de la historia de Chile, acompañada de Isabel, parecía una imagen surrealista. Pero no, era real, el niño y su teléfono celular, junto a Isabel Parra, habían regalado a todos los presentes la imagen sublime de lo que puede llegar a ser una sociedad integrada e intergeneracional, si se ponen en sintonía todos los complejos elementos que la componen.
Fue una demostración tangible de que sí, es posible, que una sociedad equilibre el progreso y las nuevas tecnologías, con el arte, la creatividad y la cultura. La imagen final con un público emocionado ovacionando no solamente al niño, sino que, a una obra de arte, era real.
Más allá de toda la carga simbólica, Violeta, el niño y el teléfono habían logrado crear en esa tarde una imagen de un futuro que si hacemos lo que corresponde está en nuestras manos

