La salud pública de Ñuble vivió este viernes una de las jornadas más complejas desde la creación de la región.
En cuestión de horas se oficializaron dos decisiones que remecieron al sector: la solicitud de renuncia a la directora del Hospital Clínico Herminda Martín, Luz María Morán, y la salida del seremi de Salud, Jorge Carrillo (UDI).
Más allá de los cambios administrativos, ambos episodios dejaron al descubierto tensiones acumuladas entre el Servicio de Salud Ñuble (SSÑ), la Delegación Presidencial Regional y el Ministerio de Salud, además de abrir una nueva grieta política en el oficialismo.
El caso de Morán es probablemente el más llamativo. Menos de un mes y medio atrás se había informado que su continuidad al frente del principal recinto asistencial de la región no sería renovada. Sin embargo, tras la controversia generada y la intervención del nivel central, la medida fue revertida y la médica fue ratificada por un nuevo período de tres años mediante el sistema de Alta Dirección Pública.
La aparente estabilidad duró apenas unos días.
Este viernes, el Servicio de Salud Ñuble informó que se le solicitó nuevamente la renuncia, la que se hará efectiva el 14 de junio. La decisión ocurre precisamente cuando el hospital enfrenta uno de los procesos más sensibles de su historia reciente: la preparación para el traslado y puesta en marcha del nuevo Hospital Regional de Ñuble.
La situación provocó fuertes reacciones. El gobernador regional, Óscar Crisóstomo (PS), sostuvo que “lo que ocurre con el hospital de Chillán ya no es una anomalía administrativa, se transformó en un error sin precedentes. Hoy se solicitó nuevamente la renuncia a su directora, apenas días después de que fuera ratificada en el cargo”.
La autoridad recordó que cuando se intentó remover a Morán por primera vez, el propio Ministerio de Salud terminó revisando la decisión. “Volver a presionar por la renuncia de la directora no es solo irresponsabilidad, es vergonzoso”, afirmó, calificando la situación como una señal de improvisación en momentos clave para la red asistencial.
En una declaración dirigida a la comunidad hospitalaria, Morán reconoció su sorpresa por la medida y recordó que había sido ratificada recientemente para un nuevo período. La médica planteó que resulta difícil comprender una nueva solicitud de renuncia tan pocos días después de haberse confirmado oficialmente su continuidad.
La segunda pieza del dominó
Mientras el mundo sanitario intentaba procesar el nuevo episodio en el hospital, el Ministerio de Salud comunicó la salida del seremi Jorge Carrillo, convirtiéndose en la primera baja del gabinete regional, a solo tres meses de asumir.
Aunque oficialmente se agradeció su gestión y se informó que Gustavo Rojas asumiría como subrogante, distintas versiones apuntan a que la relación entre Carrillo y el nivel central se había deteriorado durante las últimas semanas.
Entre los factores mencionados aparecen dificultades para construir redes políticas y una comunicación considerada insuficiente con autoridades nacionales. Sin embargo, en el entorno sanitario regional también se mencionan diferencias respecto del énfasis fiscalizador que imprimió a su gestión.
Carrillo impulsó controles que incomodaron a distintos sectores. En momentos en que el Gobierno busca facilitar proyectos de inversión y empleo, algunas de sus acciones habrían sido consideradas excesivamente rígidas. A ello se sumó la fiscalización realizada en la Unidad de Emergencias del Hospital Herminda Martín, cuyos resultados trascendieron a nivel nacional y expusieron problemas operativos del establecimiento, situación que habría generado molestia en el Ministerio.
Versiones conocidas durante la jornada también apuntan a que el ahora exseremi habría intervenido ante la dirección subrogante del Servicio de Salud para favorecer la salida de Morán –lo que fue comunicado al nivel central–, agregando un nuevo ingrediente a una trama que terminó explotando el mismo día.
Tensión en el oficialismo
Desde el Gobierno, el delegado presidencial regional, Diego Sepúlveda, intentó restar dramatismo a la decisión respecto del seremi. “Los cambios en los equipos de Gobierno son parte del trabajo normal de una administración. Hace poco hubo un ajuste de gabinete a nivel nacional y hoy, en Ñuble, se produce un cambio en una seremía”, afirmó.
La autoridad agregó que estas medidas “buscan asegurar el mejor funcionamiento de las instituciones” y enfatizó que “lo importante es mantener la continuidad de la gestión sanitaria, con orden, responsabilidad y foco en las prioridades de la región”.
Las explicaciones, sin embargo, no convencieron a todos los sectores.
El senador UDI, Gustavo Sanhueza, cuestionó la remoción de Carrillo, señalando que “su salida refleja un actuar preocupante, porque afecta la continuidad del trabajo que se venía realizando y el funcionamiento de las instituciones de salud”.
Asimismo, criticó la forma en que se adoptó la medida. “Estas decisiones se toman de forma centralizada y sin consultar la opinión de las autoridades locales”, sostuvo, emplazando al Ministerio de Salud a transparentar los motivos detrás del cambio.
Una postura similar expresó el diputado RN Carlos Chandía, quien calificó la determinación como inesperada y pidió mayores explicaciones desde el nivel central.
“Se trata de un área altamente sensible, en la cual se requiere un trabajo permanente y estable por parte de quienes están tomando decisiones que involucran el bienestar de la comunidad”, manifestó el parlamentario.
La coincidencia temporal de ambas salidas terminó instalando una incómoda sensación de desorden en uno de los sectores más sensibles para la ciudadanía. En momentos en que la red asistencial enfrenta desafíos estructurales y prepara la apertura del nuevo hospital regional, la estabilidad institucional aparece hoy como un bien cada vez más escaso.



