Señor Director:
Escribo para visibilizar la realidad de Verde Esperanza, en Chillán, donde cerca de 30 personas, entre niños, adultos mayores y familias trabajadoras, llevamos años esperando soluciones. ¿Por qué Verde Esperanza quedó en el olvido? ¿Será porque somos un sector pequeño y no somos considerados en la planificación de nuestra comuna?
Nos alegramos de que Boyén y el sector Lautaro avancen hacia el acceso al agua potable, porque sus vecinos tienen el mismo derecho. Sin embargo, nos duele que nosotros sigamos esperando. Se supone que somos un sector urbano, pero no contamos con agua potable ni podemos avanzar. Tampoco encontramos una alternativa como sector rural. ¿Dónde quedamos?
Nuestro camino es de difícil acceso, especialmente para los adultos mayores, y durante el invierno las filtraciones de un canal pueden dejarnos prácticamente aislados. Nuestros niños merecen crecer en condiciones dignas y nuestros adultos mayores merecen transitar con seguridad. El agua potable es una necesidad básica, no un privilegio. En el pasado, durante la administración del exalcalde Aldo Bernucci, conseguimos luminarias y una plaza.
Hoy esperamos que las autoridades visiten nuestro sector y nos entreguen soluciones concretas. Verde Esperanza también es Chillán. Los sectores pequeños también existimos y merecemos ser considerados en la planificación y el desarrollo de nuestra comuna. No queremos seguir siendo invisibles; queremos agua potable, un camino digno y un futuro mejor para nuestras familias.
Loreto Lagos Arias
Vecina de Verde Esperanza, Chillán




