La exploración de tierras raras mantiene en alerta a los vecinos de Cobquecura, quienes desde este año han estado trabajando en conjunto con organizaciones sociales y ambientalistas con el objetivo de impedir el desarrollo minero en la zona, atendiendo sus eventuales impactos ambientales y sociales en el territorio.
La preocupación responde a una avalancha de concesiones de exploración constituidas entre 2020 y 2026, que alcanzaron su peak el año pasado, primero, de la mano de la empresa Aclara, y luego, de NeoRe, que han puesto gran interés en la cordillera de la costa, tanto de Ñuble como de Maule y Biobío.
En lo que los vecinos denominan una “segunda ola”, desde marzo de 2026 a la fecha, según informa el Boletín de Minería del Diario Oficial, NeoRe, con domicilio en Concepción, solicitó dos concesiones en Coelemu, por un total de 600 hectáreas; y cinco en Ninhue, por un total de 1.500 hectáreas. Asimismo, un nuevo actor, la empresa penquista Ingeniería e Innovación SpA, solicitó diez concesiones de exploración por un total de 2.700 hectáreas, en Cobquecura.
Estas 17 nuevas concesiones por 4.800 hectáreas se suman a las 51 concesiones constituidas y en tramitación en Cobquecura, por 15.300 hectáreas; y a las 42 concesiones en trámite en Coelemu, por 12.400 hectáreas.
De esta forma, a la fecha, las concesiones de exploración minera en la zona costera de Ñuble, constituidas y en tramitación, suman en total 32.500 hectáreas, de las cuales 18.000 hectáreas se localizan en Cobquecura, 13.000 hectáreas en Coelemu y 1.500 hectáreas en Ninhue.
Destaca La Marigen, un proyecto de Arcillas de Adsorción Iónica que se encuentran en Elementos de Tierras Raras (IAC REE), ubicado en la franja costera de las regiones del Maule y Ñuble. El proyecto completo, de NeoRe, abarca aproximadamente 22.800 hectáreas e involucra comunas como Cobquecura, Chanco, Constitución, Curepto y Empedrado, con concesiones y solicitudes mineras denominadas Lourdes, Rosita, Nicole y Oba.
Precisamente, algunas de las concesiones solicitadas por Ingeniería e Innovación SpA en Cobquecura se traslapan con las concesiones de NeoRe.
Declaración Chile-EE.UU.
No es casual que en marzo se haya reactivado la solicitud de concesiones mineras de exploración en Ñuble y Biobío. Como se recordará, el pasado 12 de marzo los gobiernos de Chile y Estados Unidos firmaron una declaración conjunta para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras, un hito que fue interpretado como una alianza estratégica entre ambos países que, en la práctica, dará un impulso a la explotación de tierras raras en la zona costera de Biobío y Ñuble, integrando a Chile como un actor relevante en el mercado global de abastecimiento de materias primas clave para el desarrollo de las nuevas tecnologías y la transición energética, en un escenario dominado por China.
El texto considera que el apoyo mutuo en el suministro de minerales críticos resulta fundamental para la seguridad nacional y las industrias comerciales de ambos países; toma en cuenta que los minerales críticos son esenciales para la producción de tecnologías avanzadas; y busca acciones que propendan a la resiliencia y seguridad de las cadenas de suministro de minerales críticos. En ese sentido establece consultas entre las contrapartes técnicas correspondientes sobre minerales críticos y tierras raras.
Empresas
NeoRe SpA es una sociedad constituida en Concepción en marzo de 2020. Fundada por el ingeniero civil metalúrgico Arturo Albornoz Wegertseder, con experiencia en la gran minería y también en el proyecto BioLantánidos (hoy Aclara) en Penco.
La firma ha estado realizando trabajos de exploración y pruebas de superficie en toda la zona del proyecto La Marigen durante los últimos cuatro años, pero tiene más de una década de experiencia en exploración de elementos de tierras raras.
En julio de 2021, la constructora penquista Madesal adquirió el 50% de la propiedad de NeoRE. En tanto, en febrero de 2026, la firma estadounidense Chilean Cobalt Corp. inició el programa de trabajo de adquisición de derechos de un depósito de tierras raras de 4.250 hectáreas de NeoRe.
A través de un comunicado de prensa de Chilean Cobalt Corp. fechado a inicios de marzo pasado, la empresa informó sobre los avances recientes en el Proyecto de Tierras Raras NeoRe en el sur de Chile, destacando la expansión de la actividad exploratoria, la consolidación territorial a escala de distrito y el lanzamiento de un programa de desarrollo acelerado diseñado para avanzar en la validación de recursos y la definición técnica.
Por otro lado, la empresa penquista Ingeniería e Innovación SpA es un nuevo actor en este rubro, aunque sus socios no son nuevos en el negocio minero. Su representante legal, Alejandro Chaur Álvarez, es un ingeniero civil electrónico experto en metalurgia extractiva y optimización de procesos mineros.
Tierras raras
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos (escandio, itrio y los lantánidos) de la tabla periódica, no tan escasos en la corteza terrestre, sino difíciles y costosos de extraer y procesar debido a que se encuentran mezclados, siendo cruciales para la tecnología moderna (celulares, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, defensa) y considerados un recurso estratégico vital, con China dominando su producción y procesamiento.
De acuerdo con lo informado por NeoRe en el dossier del proyecto, “se sabe que la región alberga capas de arcilla mineralizados altamente enriquecidos en elementos de tierras raras como Nd+Pr (aleación de Neodimio y Praseodimio) y Dy+Tb (Disprosio y Terbio), como se demuestra en el avanzado proyecto IAC REE Penco, de Aclara”.
Vecinos movilizados
Los vecinos de Cobquecura ven con preocupación la falta de información pública sobre el proyecto, al tiempo que temen que se produzca un conflicto socioambiental en la zona, similar a lo ocurrido con el proyecto de tierras raras de la empresa canadiense Aclara, en Penco, que ha enfrentado una larga y compleja evaluación ambiental -que está en su última etapa- y el rechazo de las comunidades.
“Esta acumulación masiva de concesiones sugiere desde especulación minera hasta la preparación para una exploración por terceros a gran escala”, afirmó Emilio Placencia, topógrafo y vecino del sector San José, en Cobquecura, quien ha levantado la voz frente a los proyectos eólicos en la comuna y también tiene su atención puesta en las concesiones mineras en la zona.
Más de un centenar de vecinos están organizados para trabajar de manera coordinada y enfrentar esta “nueva amenaza”, donde hay profesionales que también aportaron en la pelea que dieron para evitar la aprobación de los proyectos de salmonicultura en la zona. De hecho, se prevé que este lunes 1 de junio, el comité de representantes sostendrá una reunión con el alcalde de Cobquecura, Jorge Romero, para abordar esta materia.
Placencia subrayó que los vecinos se han movilizado frente a esta nueva ola de concesiones mineras y explicó que la apuesta, en esta etapa, es impedir su otorgamiento, aunque reconoció que no es una tarea sencilla, por lo que también vislumbró otras “ventanas de oportunidad” en el futuro a medida que se soliciten los distintos permisos sectoriales, así como la tramitación ambiental en el SEA y el correspondiente proceso de participación ciudadana.
“Lo que estamos haciendo en Cobquecura, en esta etapa súper temprana de concesiones de exploración, tratar de ver la forma de que las nuevas concesiones para el sector de Buchupureo se puedan bajar, porque si eso ocurre no hay posibilidad de que exploren y busquen financiamiento; pero es difícil bajar una concesión minera, porque se requiere presentar una oposición que se fundamente en una concesión otorgada previamente, lo que no es el caso”, declaró el profesional. En esa misma línea, también planteó que “se podría lograr si hubiese una declaración de zona de interés científico, lo que impediría la exploración minera, pero eso es muy difícil de lograr”.
Recordó que “existió una primera ola de concesiones mineras, donde en Ñuble solo fue afectado Cobquecura, Quirihue y Coelemu, entregadas a Aclara y NeoRe, aunque después las concesiones de Aclara desaparecieron y solo quedaron las concesiones Elena, en Pullay; mientras que las de NeoRe son dos paños grandes en Cobquecura: Rosita y Lourdes. La segunda ola comenzó en marzo de este año, y en este caso entraron otros actores, como Madesal, que solicitó en la región del Biobío, y que tiene el 50% de la propiedad de NeoRe; y la otra empresa es Ingeniería y Construcción SpA, que también está solicitando concesiones en Biobío. NeoRe solicitó en Ninhue, atrás del cerro Coiquén”.
“Es una minería supersilenciosa, es modular, de afuera ni se ve, ni se nota. Entonces, es muy complejo el tema, porque los conflictos surgen de manera tardía. Por ello, lo ideal es poder desde antes iniciar la participación ciudadana, para que haya un buen desenvolvimiento de estos proyectos, porque hasta ahora va todo en silencio, nadie sabe nada”, comentó Placencia.
En cuanto a los eventuales impactos ambientales, los vecinos de la comuna, como el mismo Placencia, temen posibles efectos negativos como la contaminación de los suelos y del agua, así como la extracción de agua para los procesos mineros en una zona donde este recurso es escaso. Adicionalmente, apuntó a las implicancias negativas que el proyecto tendría en el turismo, dada su cercanía con Buchupureo.
“Podría haber afectaciones ambientales que desconocemos, pero que vemos que sí hay en otras comunidades, como Penco, donde se están resistiendo al proyecto, ellos están con un conflicto socioambiental respecto al proyecto y nosotros tememos que ese mismo tipo de conflicto se repita acá en Cobquecura”, sentenció Placencia.




