En los últimos años, la Villa Las Almendras de Chillán ha hecho noticia casi exclusivamente por dos motivos: allanamientos policiales ligados al tráfico de drogas y megaoperativos de limpieza en el terreno eriazo ubicado frente al estigmatizado barrio, donde constantemente aparecen basurales y rucos.
Pero algunos vecinos aseguran que detrás de esa imagen también existe otra realidad. Una donde aún viven adultos mayores, familias vulnerables y personas que sienten que fueron abandonadas por las autoridades.
“Nosotros también necesitamos ayuda, no solamente operativos policiales. Nos dejaron botados las mismas autoridades que nos metieron a vivir acá”, dice un vecino del sector, quien pide mantener su identidad en reserva.
Asegura no tener antecedentes penales, aunque reconoce que parte de su familia sí. Aun así, insiste en que el barrio no puede reducirse únicamente a hechos policiales.
“Acá vive mucho adulto mayor enfermo. Necesitamos poda, desratización, pero sobre todo un municipio que nos trate bien, que nos conozca y que nos escuche. No solamente que nos manden Carabineros a reventar casas”, plantea.
Sin negar la existencia de tráfico de drogas ni los homicidios registrados en el sector durante los últimos años, sostiene que gran parte de quienes originaron los problemas ya no viven allí.
“Hace un tiempo había cinco o seis casas arrendadas por gente de afuera, pero ellos ya no están. Ahora se ha ido quedando el vecino más antiguo”, comenta.
Sin embargo, asegura que el estigma permanece. “Como la villa ya quedó marcada, todos los días llegan cabros de otros lados, venden sus cosas y se van. Los carabineros saben quiénes son y de dónde vienen, pero es acá donde hacen los allanamientos”, afirma.
El vecino recuerda que hace años la municipalidad realizaba talleres, operativos de salud y actividades comunitarias en el sector. “Nos pusieron juegos para niños afuera de la villa, pero nunca les hicieron mantención. Se oxidaron y terminaron siendo peligrosos”, relata.
Cuando se pudo salir adelante
Otra vecina, quien también participó en el intento de formar una junta de vecinos y que igualmente pide anonimato, coincide en que el abandono institucional agravó la situación del barrio.
“Acá la gente lee lo que quiere leer y aunque una diga cosas buenas, igual te meten en problemas”, explica.
Aun así, asegura que hubo iniciativas que sí dieron resultados. “Cuando hacían talleres de baile, tejido o actividades para niños, sí hubo gente que salió adelante. Pocos, pero los hubo”, sostiene.
Como ejemplo, menciona a jóvenes del sector que lograron ingresar a la educación superior. “Una vecina sacó a su hijo veterinario y otra familia tuvo un hijo estudiando Arquitectura. Ellos vivieron acá durante esos años, pero después se fueron”, comenta.
Por eso, pide que el sector vuelva a ser considerado dentro de programas sociales y comunitarios. “Es cierto que hay personas con las que no se puede trabajar, pero también queda gente buena. Sería lindo que volvieran los talleres, los operativos de salud o las actividades para niños. Pero hoy nos sentimos abandonados y no tenemos cómo salir de acá con nuestros propios medios”, lamenta.
Mientras tanto, la Municipalidad de Chillán ha continuado realizando operativos de limpieza en el terreno eriazo ubicado frente al sector, espacio que los vecinos conocen como “la pampa”.
Según relatan residentes del lugar, el sitio pertenece a una particular y el municipio habría evaluado en algún momento comprarlo para construir una plaza deportiva, aunque las conversaciones no prosperaron.
Sobre los trabajos de limpieza recientes, el alcalde Camilo Benavente sostuvo que “en este sector de Villa Las Almendras tenemos muchas incivilidades, hay inseguridad y existe un sitio eriazo muy visible, porque corresponde a una entrada permanente de vehículos a la ciudad”.
El jefe comunal agregó que los operativos se han desarrollado con apoyo de voluntarios, maquinaria y personal municipal. Asimismo, hizo un llamado a evitar el depósito ilegal de basura y escombros en el lugar. “Nos afecta a todos como comuna”, afirmó.
Sin embargo, los propios vecinos aseguran que los vertederos clandestinos continúan formándose diariamente. “Con las cámaras que pusieron, si las revisan van a ver las patentes de los camiones y camionetas que vienen de todas partes a tirar basura acá”, acusan.


