El Sapo hermoso (Telmatobufo venustus) es un tipo de anfibio que habita en la cordillera del centro-sur de Chile y cuyos avistamientos se han localizado en los faldeos de la cordillera de Los Andes, entre las regiones de Maule y Biobío.
En Ñuble, integrantes de la ONG Dosel registraron recientemente un nuevo hallazgo de la especie en el sector El Caracol de San Fabián de Alico, uno de los puntos de monitoreo de la organización dedicada a grabar la fauna nativa mediante la instalación de cámaras trampa, labor complementaria al trabajo que realiza la Corporación Nacional Forestal (Conaf)
Pablo Espinoza Carbullanca, miembro de Dosel y médico veterinario, comentó que existen escasos registros oficiales del Sapo hermoso, por lo que se estima que sus poblaciones son reducidas, por esta razón se encuentra en peligro de extinción.
“Hay muy pocos registros en Chile del sapito hermoso, como más publicaciones en artículos académicos y revistas científicas. Hay unos registros en Altos del Lircay (Maule). Hay un registro que también nosotros realizamos el año 2020, cruzando el río Ñuble en la comuna de Coihueco. Este hallazgo que nosotros acabamos de registrar ya en San Fabián, cruzando el río Ñuble. Hay pocos registros en Ralco (Biobío) y no muchos más. Es muy poco visto, la especie está categorizada en peligro de extinción”, comentó.
De acuerdo a la literatura científica, este anfibio habita zonas donde existen arroyos de montaña y bosques. Su presencia ha sido detectada bajo troncos y piedras cercanas a la orilla de cursos de agua o dentro de estos mismos, lugares de exposición que ratificó el profesional.
“Su hábitat principalmente está asociado a esteros caudalosos en la cordillera. Es un individuo de tamaño medio como el porte de una nuez con cáscara. Mide entre 65 a 70 milímetros, así como 6,5 a 7 centímetros. No es tan grande tampoco. En su capa principal, tiene un color como negruzco-violáceo, un color muy extraño, muy bonito. También tiene manchas de color amarillo, naranja, rojizas. Son como patrones que tiene en el dorso del cuerpo”, detalló.
En las hembras la máxima distancia hocico-cloaca alcanza 69,2 mm mientras que en los machos es de 65,1 mm.
Su comportamiento es sigiloso y transita principalmente bajo la quietud de la noche. Su dieta principalmente se basa, como la cualquier anfibio, en insectos.
“Se mueve súper lento, muy lento, muy tranquilo y es principalmente nocturno. (…) Come principalmente insectos invertebrados de agua del estero. Pero también ellos tienen una vida anfibia, de agua y tierra. También pueden comer algunos insectos terrestres”, dijo.
Integrantes de la ONG Dosel encontraron el ejemplar en el sector El Caracol de San Fabián.
Enemigos
El sapo hermoso ha enfrentado en la zona central un alto riesgo desaparecer por diversas amenazas medioambientales.
“Al ser tan pocos los individuos y al ser tan pequeñas las poblaciones, porque encontramos un individuo, son súper susceptibles a todas estas amenazas. Entonces están en un peligro constante. Principalmente hablamos de la pérdida de hábitat y la fragmentación del hábitat. Me refiero, por ejemplo, al cambio de uso de suelo del bosque nativo, desplazado por forestales o directamente por megaloteos. Gente que va a instalar una casa en la cordillera, también por mega incendios, incendios gigantes que arrasan sectores de cordillera. Naturalmente van a afectar a estos individuos que están en los pequeños esteros cordilleranos”, explicó el médico veterinario.
Además la integridad física de la especie está en riesgo por la “alteración de ecosistemas acuáticos, es decir, que cuando la gente desvía agua o esta se contamina por ejemplo, al ocupar detergente en el agua o cualquier cosa que contamine todo el afluente”.
Las truchas introducidas ha alterado gravemente la dinámica natural de este anfibio, ya que estas especies invasoras son depredadores tanto de las larvas y de su alimento.
“También se registran depredaciones de las larvas por la trucha arcoiris, que es una especie invasora e introducida al territorio. Entonces muchas veces las truchas depredan las larvas. Al final, si hablamos de cambio climático, hablamos de los periodos largos de sequía. Muchos esteros cordilleranos tienden a secarse. Esteros que antes corrían todo el año ahora tienden a secarse. Eso también puede afectar por el cambio climático”, añadió.
Estrategias de protección
Por esta razón, la ONG Dosel enfatizó que este avistamiento fortalece la propuesta de crear nuevas áreas silvestres protegidas y avanzar hacia la creación de un Parque Nacional en Ñuble, capaz de resguardar la biodiversidad única de la cordillera regional.
“Este hallazgo ayuda mucho a proponer y a seguir buscando la idea de un Parque Nacional para Ñuble. Estamos hablando de una especie que está en peligro de extinción. La presencia de este individuo habla de que los esteros cordilleranos están gritando, pidiendo a gritos la conservación. O sea, en este mismo estero que tenemos acá, es el mismo que sostiene el huemul, el pudú y al monito del monte. Hay un grupo de especies, una red de animales que están en este lugar. Nos demuestran que pueden seguir ahí, porque encontramos una especie muy rara de ver y que ya está en peligro de extinción. Entonces, hay que empujar la necesidad de más áreas protegidas para Ñuble, un parque nacional de Ñuble”, sostuvo.
El registro fue realizado de manera fortuita por el profesional Benjamín Valdivia durante una exploración nocturna en un estero cercano a El Caracol. Lo llamativo, aseguraron desde Dosel, es que la zona había sido recorrida durante años sin detectar previamente la especie, lo que abre nuevas expectativas sobre la posible existencia de más ejemplares en sectores aún inexplorados de la cordillera ñublensina.
“El hallazgo está en el marco de las campañas de monitoreo que realizamos hace ya más de siete años a las especies amenazadas en el territorio de Reserva de Biósfera, en la cordillera de la región de Ñuble. Fuimos un grupo de tres profesionales a revisar cámaras trampa y a explorar la zona. Una zona cerca de El caracol, en San Fabián de Alico, en unos predios privados. Nosotros realizamos monitoreo, complementamos un poco el trabajo que hace Conaf dentro del área silvestre protegida. Entonces fuimos a revisar las cámaras trampa e hicimos una exploración nocturna del lugar y en eso uno de los compañeros, Benjamín Valdivia, lo encontró. Ni siquiera es que lo buscamos, sino que estábamos en el estero caminando. Resulta interesante que es un lugar que al menos yo he recorrido más de tres años, ahora aparece. Entonces hay mucho más que buscar. Son tres años de investigación donde hay que seguir buscando. Quizás cuántos otros ejemplares podrían aparecer”, relató.




