Señor Director:
El pasado domingo, las dos máximas autoridades de Ñuble debatían en el diario sobre el futuro de la región, era el Día de la Madre. Una coincidencia que no es menor: somos la región donde más le cuesta a una mujer encontrar trabajo. Más de una de cada cuatro madres de Ñuble en edad de trabajar no consigue empleo o trabaja muy por debajo de su capacidad. Ese es el telón de fondo del debate.
Los datos del Censo 2024 y del INE son consistentes: Ñuble registra el salario promedio más bajo de Chile, el menor nivel de escolaridad del país y una de las tasas de desempleo más altas, con uno de cada tres trabajadores en la informalidad. Estas no son cifras de coyuntura. Son condiciones estructurales que ningún gobierno, de ningún signo político, ha logrado revertir.
El gobernador tiene razón en exigir más ambición. El delegado tiene razón en pedir proyectos ejecutables. Pero mientras debaten, hay familias que necesitan agua para vivir, tarifas de transporte rural que no los ahoguen, empleos que les permitan llegar a fin de mes y jóvenes que merecen formación de calidad para quedarse a construir su futuro aquí, en Ñuble, y no tener que irse a buscarlo a otra región.
Ñuble tiene suelo fértil, gente trabajadora y un potencial que está lejos de haberse agotado. Solo necesita que quienes tienen la responsabilidad de conducirla salgan de las trincheras y trabajen juntos por esas cosas concretas. Si logramos eso, el desarrollo no es un sueño lejano. Es el paso que sigue.
Ignacio Marín Abuín




