En Chile, miles de estudiantes llegan a 3° y 4° medio con la posibilidad teórica de elegir qué quieren estudiar. Pero en la práctica, esa libertad muchas veces depende del lugar donde viven, del tamaño de su establecimiento o de si existen docentes disponibles para impartir determinadas asignaturas.
El problema se vuelve especialmente visible en matemática y en los cursos de profundización del Plan de Formación Diferenciada Humanista-Científico, donde la falta de especialistas y las brechas territoriales terminan limitando el acceso a oportunidades que pueden ser decisivas para la preparación hacia la educación superior.
Ese es el desafío que busca enfrentar el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile, a través de un proyecto Fondef que propone implementar un sistema de educación online dentro del sistema escolar formal chileno.
La iniciativa –que cuenta con la colaboración de TV Ontario, agencia pública del Ministerio de Educación de Ontario, Canadá– ya comenzó su piloto 2026 junto al Liceo Bicentenario de Excelencia Polivalente San Nicolás, a los establecimientos de Belén Educa y al SLEP del Maule Costa.
El proyecto es liderado por el Laboratorio de Educación del CMM (CMM-Edu), unidad que durante los últimos años ha implementado innovadoras iniciativas en educación matemática a nivel escolar, así como ha desarrollado modelos de innovación educativa, rutas digitales de aprendizaje y programas de formación docente implementados en distintas regiones del país.
“Hoy el sistema les dice a los estudiantes que pueden elegir qué quieren estudiar, pero esa posibilidad sigue dependiendo demasiado del lugar donde viven. Hay jóvenes que simplemente no pueden acceder a determinadas asignaturas porque su establecimiento no tiene cómo ofrecerlas. Eso es una desigualdad estructural que Chile tiene que resolver”, explica Salomé Martínez, profesora del Departamento de Ingeniería Matemática de la Universidad de Chile y directora del CMM-Edu.
Más que una plataforma”
El desafío no es menor. Según datos del propio proyecto, solo el 6% de los establecimientos humanista-científicos del país cuenta con docentes para cubrir ocho especialidades clave, mientras que en regiones como Tarapacá, la mitad de los establecimientos dispone de cuatro o menos especialidades docentes.
“La reforma curricular de 2020 abrió una oportunidad enorme al permitir que los estudiantes pudieran profundizar en áreas vinculadas a sus intereses y proyectos de vida. El problema es que el sistema todavía no tiene la capacidad suficiente para sostener esa promesa de manera equitativa”, agrega Martínez.
Más que una plataforma o un “liceo virtual”, el proyecto busca desarrollar un Sistema Organizacional que permita a los propios sostenedores incorporar educación online como parte de su oferta educativa formal, fortaleciendo capacidades internas, formando equipos y ampliando el acceso a asignaturas donde hoy existen importantes brechas.
El modelo impulsado por el CMM combina aprendizaje online autodirigido con sesiones presenciales apoyadas por docentes de los propios establecimientos, quienes cumplen un rol fundamental como facilitadores del aprendizaje dentro del aula. A eso se suma una ruta de aprendizaje digital, acompañamiento pedagógico, formación docente, soporte tecnológico y sistemas de seguimiento que permiten monitorear indicadores como persistencia, motivación, autorregulación y logros de aprendizaje de los estudiantes.



