El caso de Las Trancas expone una de las contradicciones del desarrollo de Ñuble: una región que busca consolidarse como destino turístico mantiene a uno de sus principales polos cordilleranos sin una solución pública de agua potable y alcantarillado. Después de más de 15 años de estudios, reuniones y trámites, la comunidad continúa dependiendo de sistemas particulares de captación desde vertientes, ríos y otras fuentes naturales.
No se trata solamente de una carencia de infraestructura. La ausencia de servicios sanitarios básicos condiciona la calidad de vida de los residentes, limita el crecimiento de la actividad turística y plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para anticiparse a las necesidades de territorios que han experimentado un sostenido desarrollo.
El problema, además, es ampliamente conocido por las autoridades. Desde 2011 existe un esfuerzo de la comunidad por asegurar derechos de agua y, desde 2018, el Gobierno Regional participa en mesas de trabajo. En 2020 se optó por avanzar hacia un proyecto integral de saneamiento. Sin embargo, los años transcurridos evidencian que la coordinación institucional no ha sido suficiente para convertir los compromisos en obras.
El principal desafío sigue siendo garantizar la disponibilidad del recurso. Los 15 litros por segundo que posee el Comité APR Los Pretiles-Las Trancas están lejos de los 40 litros por segundo estimados para sostener una solución definitiva. El estudio geofísico realizado este año por la Dirección General de Aguas entrega nuevos antecedentes que deberían permitir acelerar la búsqueda de alternativas.
El Gobierno Regional plantea que el proyecto se encuentra en prefactibilidad y que se trabaja para obtener la Recomendación Satisfactoria, con una inversión estimada en $1.652 millones. La evaluación por etapas puede ser técnicamente necesaria, pero no puede convertirse nuevamente en una cadena interminable de trámites. La experiencia acumulada obliga a exigir resultados, responsables y plazos verificables.
Por ello, el llamado a que el Gobierno Regional asuma un mayor liderazgo debe ser atendido. No para saltarse las evaluaciones técnicas, sino para asegurar que cada organismo cumpla oportunamente su tarea y que las dificultades burocráticas no sigan postergando una solución esperada durante más de una década.
Las Trancas necesita certezas. También Ñuble, si pretende desarrollar su potencial turístico de manera sostenible. No resulta coherente promover inversiones, atraer visitantes y proyectar nuevos emprendimientos mientras servicios básicos como el agua potable y el tratamiento de aguas servidas continúan dependiendo de soluciones individuales.
Después de 15 años, la comunidad tiene suficientes diagnósticos. Ahora corresponde transformar estudios, recursos y compromisos en decisiones concretas y, finalmente, en obras.




