La primavera, tradicionalmente asociada a un incremento de las conductas suicidas, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las acciones de prevención y acompañamiento. Es un período en que resulta especialmente importante estar atentos a las señales de alerta y fortalecer las redes de apoyo, porque detrás de cada cifra existe una persona que enfrenta un sufrimiento que muchas veces permanece invisible para su entorno.
En Ñuble, la preocupación tiene además un fundamento concreto: durante este año se han registrado 37 defunciones por suicidio, una realidad que obliga a reforzar las herramientas disponibles para detectar tempranamente situaciones de riesgo y acercar a quienes atraviesan momentos de especial dificultad a las redes de apoyo que necesitan.
En este contexto adquiere especial relevancia la estrategia impulsada por la Seremi de Salud para formar agentes comunitarios de prevención, conocidos como “gatekeepers”. Por primera vez en Ñuble, 31 profesionales de los ámbitos de la salud, educación y servicios públicos recibieron capacitación para reconocer señales de alerta, brindar un primer apoyo, favorecer condiciones de seguridad y conectar oportunamente a las personas con sus redes de apoyo y los servicios de salud mental.
La prevención no puede descansar exclusivamente en los especialistas. Profesores, funcionarios públicos, dirigentes sociales, compañeros de trabajo, familiares y amigos pueden encontrarse en una posición privilegiada para advertir cambios de conducta, aislamiento, desesperanza u otras señales que ameriten atención. No se trata de convertir a la comunidad en un conjunto de terapeutas improvisados, sino de entregarle conocimientos para saber cuándo acercarse, cómo escuchar y cuándo pedir ayuda profesional.
La idea es particularmente importante porque muchas veces la primera barrera no es la ausencia de servicios, sino la dificultad para dar el primer paso y hablar de lo que está ocurriendo. Una comunidad que escucha sin juzgar, que no minimiza el sufrimiento y que sabe orientar puede constituir un espacio protector.
Por eso, el lema escogido este año por el Ministerio de Salud —“Identifiquemos las señales: reconoce, escucha y acompaña”— apunta precisamente a cambiar una cultura de silencio por una cultura de atención y cuidado. Hablar de prevención del suicidio de manera responsable permite reconocer señales, reducir el aislamiento y facilitar el acceso a ayuda.
La primavera debe ser, entonces, un llamado a redoblar la atención, pero la prevención no puede ser estacional. Requiere continuidad durante todo el año y políticas que integren salud, educación, familias y organizaciones sociales. También exige fortalecer la atención de salud mental, mejorar la oportunidad de las respuestas y asegurar que quienes buscan ayuda encuentren efectivamente una puerta abierta.
En este esfuerzo, además, es fundamental que las personas sepan que no están solas. El 4141, “No estás solo, no estás sola”, es una línea gratuita disponible las 24 horas, todos los días, desde celulares, donde psicólogos capacitados pueden escuchar y orientar a quienes enfrentan una crisis asociada al suicidio.




