Señor Director:
Según los datos publicados por la OCDE, los resultados de PISA 2025 fueron malos para Chile: caímos en Matemática y Lectura, seguimos bajo el promedio OCDE, y en Matemática registramos nuestro peor resultado histórico, con 6 de cada 10 estudiantes sin alcanzar el nivel básico. Es un problema serio y así se ha discutido.
Pero entre los muchos datos que entrega el informe de la OCDE, hay uno que me detuvo: la participación y el apoyo parental. Los propios estudiantes de 15 años declaran, entre líneas, que la comunicación con sus padres o tutores sobre lo cotidiano del colegio es cada vez menor. En 2022, un 67% decía que le preguntaban semanalmente qué había hecho en clases; en 2025, solo un 63%. Peor aún: quienes conversaban semanalmente sobre problemas con asignaturas o compañeros bajó de 52% a 44%. Casi uno de cada dos adolescentes ya no comparte sus dificultades escolares en casa.
No toda la responsabilidad es del colegio. La familia es la base formativa de un niño, y si los adultos no asumimos un rol activo, de interés genuino por cómo están nuestros hijos, ¿qué más podemos esperar de una sociedad en construcción? ¿Qué clase de futuros profesionales estamos formando si ni siquiera les preguntamos cómo les fue hoy?
No dejemos de lado algo tan simple como una conversación.
Claudia De la Cruz S.
MBA, Ingeniero Comercial



