Señor Director:
El embarazo trae controles de peso, ecografías y exámenes de sangre que las mujeres asumen sin cuestionar. La salud de las encías rara vez forma parte de esa rutina, pese a que los cambios hormonales de la gestación aumentan la inflamación gingival frente a la placa bacteriana. Muchas embarazadas notan sangrado al cepillarse los dientes y lo interpretan como algo normal del embarazo. Pues no lo es.
Cuando esa inflamación avanza y compromete los tejidos que sostienen los dientes, aparece la periodontitis, enfermedad crónica capaz de producir pérdida de hueso y, en etapas avanzadas, pérdida dentaria. La inflamación no se queda en la boca. Bacterias y mediadores inflamatorios llegan a la circulación sanguínea y generan una respuesta que compromete al resto del organismo.
Distintos estudios muestran mayor frecuencia de parto prematuro y bajo peso al nacer en embarazadas con periodontitis. Esta asociación no implica que la enfermedad sea la causa directa de esas complicaciones, pero sí es una razón de peso para prevenir, diagnosticar y tratar a tiempo.
Las medidas son simples. Cepillado cuidadoso al menos dos veces al día con pasta fluorada, limpieza interdental diaria y consulta oportuna ante sangrado persistente, inflamación, mal aliento o movilidad dentaria. Lo ideal es evaluar la salud periodontal antes de la concepción o al inicio del embarazo.
En Chile existe el GES de Salud Oral Integral, que permite a las gestantes acceder a evaluación, prevención y tratamiento bucal, incluidos el destartraje y el pulido radicular, seguros durante el embarazo. Ninguna embarazada debería postergar esta consulta por miedo o desconocimiento. Pedir este beneficio es cuidar tanto a la madre como al bebé que viene en camino.
Dr. Franco Cavalla
Académico Fac. Odontología UNAB



