Señor Director:
Fue expropiado un predio en Chillán, llamado “Chacra Santa Rufina” y han decidido cambiar su nombre por “Parque La Rufina”. Cuando un nombre desaparece, también se desvanece la memoria de aquel lugar que merece permanecer por respeto a quienes forjaron su historia.
El desarrollo y el progreso son necesarios, pero no a costa del olvido y la pérdida de su identidad. Conocer el pasado es fundamental para tener conciencia del territorio en el que se vive.
Cuando se impone la indiferencia, podemos escribir otro nombre encima, el problema es el sentido del recuerdo, es la memoria del territorio, lo que permitiría a las personas que allí acudirán, es conectar el pasado con el presente de ese lugar. Por ello, ese parque, debe llamarse “Parque Santa Rufina”.
Marta Argo Eyzaguirre, Haydée Concha Sanhueza, Mónica Mege Araya, Amparo Penroz Berrocal, Marta Zapata Wattam.




