El proyecto Parque Eólico Las Fresias dio esta semana un paso decisivo en su tramitación ambiental, luego que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) publicara el Informe Consolidado de Evaluación (ICE) recomendando su aprobación.
La iniciativa, impulsada por la empresa RWE Chile, filial de la alemana RWE, contempla una inversión de US$500 millones y podría transformarse en uno de los complejos eólicos más relevantes del país.
El parque se emplazará en predios forestales de la empresa Arauco, en los sectores Campanario y Pangal del Laja, en la comuna de Yungay, consolidando a la Región de Ñuble como uno de los territorios con mayor desarrollo de energías renovables en el sur de Chile.
El proyecto considera la instalación de 43 aerogeneradores de 7,2 megawatts (MW) de potencia unitaria, los que en conjunto alcanzarán una capacidad máxima de generación de hasta 310 MW. La magnitud de la iniciativa la posiciona como el tercer proyecto eólico más grande de Ñuble, después de El Sauzal y Los Coihues, y uno de los más relevantes a nivel nacional en carpeta actualmente.
La recomendación favorable contenida en el ICE representa un hito clave dentro de la evaluación ambiental, ya que recoge las observaciones de los organismos con competencia ambiental y concluye que el proyecto cumple con la normativa vigente. Ahora, la iniciativa deberá ser votada por la Comisión de Evaluación Ambiental, instancia que definirá si obtiene la Resolución de Calificación Ambiental (RCA).
La energía que producirá Las Fresias será transportada mediante una conexión directa a la línea de transmisión existente Charrúa-Los Notros, a través de una nueva subestación elevadora-seccionadora, evitando así la construcción de una nueva línea eléctrica de gran extensión. Según la declaración de impacto ambiental (DIA), ello permitirá incorporar la energía generada al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y contribuir al abastecimiento de la creciente demanda energética del país.
El proyecto también contempla la construcción y operación de un sistema de almacenamiento mediante baterías (BESS), tecnología que permite acumular energía para ser inyectada posteriormente al sistema, mejorando la estabilidad y eficiencia del suministro eléctrico.
La iniciativa ocupará cerca de 189,3 hectáreas de terrenos forestales pertenecientes a Arauco, empresa que además ha comenzado a diversificar sus actividades hacia el negocio energético. De hecho, la forestal del grupo Angelini creó recientemente una unidad destinada al desarrollo de proyectos de energías renovables, reflejando cómo grandes actores del sector forestal están incorporando nuevas líneas de inversión ligadas a la transición energética y la descarbonización.
El desarrollo de proyectos eólicos en predios forestales se ha transformado en una tendencia creciente en el centro sur del país, debido a las condiciones de viento existentes y a la disponibilidad de amplias superficies para la instalación de aerogeneradores. En el caso de Las Fresias, el proyecto también involucra a la comuna vecina de Cabrero, en la Región del Biobío, debido a que parte de las rutas de acceso, así como las proyecciones de ruido y sombra intermitente, podrían afectar sectores de dicha comuna. Esa condición obligó a que la evaluación ambiental fuese realizada por el nivel central del SEA y no por la dirección regional.
Desde RWE explicaron que el desarrollo del proyecto comenzó en octubre de 2022 con la instalación de dos mástiles de medición de viento. Posteriormente, en enero de 2023, se inició un proceso de relacionamiento comunitario que, según la empresa, ha incluido más de 220 reuniones con vecinos y autoridades de 21 sectores del área de influencia.
La compañía destacó además que durante marzo del año pasado se realizaron procesos voluntarios de participación ciudadana temprana en Campanario y Pangal del Laja, donde se presentaron detalles del proyecto y se respondieron inquietudes de la comunidad. Según la firma, las observaciones recogidas permitieron introducir ajustes y mejoras al diseño original.
En términos económicos, la construcción del parque eólico generará un importante movimiento laboral y de servicios para Yungay y comunas cercanas. La empresa proyecta iniciar las obras en abril de 2027, siempre que obtenga los permisos sectoriales y ambientales correspondientes. La fase de construcción se extendería por 18 meses y demandará un promedio mensual de 263 trabajadores, con un peak de hasta 457 empleos.
Durante la etapa de operación, en tanto, el parque requerirá cerca de 25 trabajadores permanentes para labores de mantenimiento y monitoreo.
La llegada de RWE a Chile se concretó en 2019 con foco en el desarrollo de proyectos solares y eólicos. Actualmente, la empresa posee una cartera de iniciativas por más de 2,5 gigawatts (GW) en distintas etapas de desarrollo, incluyendo proyectos solares en Tarapacá y Antofagasta, además de una iniciativa de hidrógeno verde en Magallanes.
El avance de Las Fresias se produce en un contexto de fuerte expansión de las energías renovables en Ñuble y Biobío, regiones que en los últimos años han concentrado inversiones millonarias en parques eólicos y solares. La zona reúne condiciones geográficas favorables para la generación eléctrica limpia y se ha convertido en un polo estratégico para el proceso de transición energética que impulsa el país.
Sin embargo, el crecimiento acelerado de este tipo de iniciativas también ha abierto debates sobre sus impactos territoriales, ambientales y sociales, particularmente en zonas rurales donde conviven actividades agrícolas, forestales y comunidades locales. Aspectos como el tránsito de maquinaria pesada, el ruido, la alteración del paisaje y los efectos sobre fauna silvestre suelen concentrar parte de las observaciones ciudadanas.
Con todo, la recomendación favorable emitida por el SEA deja al Parque Eólico Las Fresias a un paso de concretar su aprobación ambiental, consolidando una inversión que podría marcar un nuevo hito para el desarrollo energético de Ñuble y reforzar el papel de la región dentro de la matriz renovable nacional.



