Ñublense se fue a pique en el Estadio Nacional. Lo que debía ser el partido para reencontrarse con su mejor versión, después del receso por la fecha FIFA, terminó convertido en una de las jornadas más dolorosas de la temporada. Los Diablos Rojos fueron superados de principio a fin por Universidad de Chile y terminaron goleados 6-0, exhibiendo un rendimiento paupérrimo en todas sus líneas y dejando en evidencia una preocupante caída individual y colectiva.
La ilusión duró apenas 12 minutos. Maximiliano Guerrero encontró espacios por el sector izquierdo de la defensa chillaneja, encaró hacia el arco de Nicola Pérez y definió con precisión para abrir la cuenta. Ñublense nunca logró acomodarse y la U tomó definitivamente el control del partido.
A los 36’, Guerrero volvió a aparecer para marcar el segundo y dejar al equipo de Juan José Ribera contra las cuerdas. Y antes del descanso llegó el golpe que terminó por quebrar cualquier posibilidad de reacción: Pablo Calderón fue expulsado tras derribar a Ignacio Vásquez.
Con un hombre más, el cuadro azul se lanzó por completo sobre el arco de Pérez. A los 56’, Agustín Arce sacó un remate de media distancia que se clavó en el ángulo para el 3-0. El partido ya estaba sentenciado, pero la U no bajó la intensidad.
A los 71’, Gonzalo Reyna aumentó la cuenta con un zurdazo ajustado, mientras que Eduardo Vargas, a los 76’, aprovechó un centro de Marcelo Morales para marcar el quinto. La pesadilla se cerró a los 85’, cuando Fabián Hormazábal volvió a aprovechar las facilidades defensivas para establecer el 6-0 definitivo.
Más allá de la expulsión, Ñublense nunca encontró respuestas ante un rival que dominó todas las facetas del juego. La defensa quedó expuesta, el mediocampo perdió la batalla y en ataque los chillanejos prácticamente no generaron peligro.
Tras el pitazo final, Nicola Pérez fue uno de los pocos que dio la cara. “Son resultados que duelen, pero hay que poner la cara”, reconoció el arquero uruguayo, quien admitió que jugar con un hombre menos ante un equipo como la U hizo todo más difícil.
Nuevo receso
El problema es que la caída no comenzó ayer Rancagua. El 6-0 es la quinta derrota consecutiva de Ñublense en el torneo, una racha que mantiene a los Diablos Rojos atrapados en una crisis futbolística que el receso no logró solucionar. Ahora tendrán otro período de trabajo antes de recibir a Coquimbo Unido, en un partido donde ya no habrá margen para seguir dejando puntos en el camino.




