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Paciente accede a “sangría terapéutica” en su hogar por compleja condición clínica

Acercar la atención de salud a las personas, especialmente cuando enfrentan dificultades para acceder a ella, es uno de los pilares que orienta el trabajo del Hospital Clínico Herminda Martín (HCHM). Bajo este enfoque, el equipo de la Unidad de Medicina Transfusional (UMT) realizó de forma excepcional una sangría terapéutica en el domicilio de un usuario con síndrome de Down que, debido a diversas circunstancias, llevaba varios meses sin acudir a sus controles y procedimientos habituales.

La intervención fue coordinada tras el contacto de la familia con el establecimiento, que buscó responder a la necesidad clínica impostergable. De acuerdo, con Sergio Becerra, jefe de la UMT del HCHM, “Jonathan, es un paciente que además de su síndrome de down, presenta un poliglobulia severa, afección que consiste en un aumento de glóbulos rojos en la sangre, motivo por el cual aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, si no es tratado de forma oportuna, por eso, cuando la familia nos contactó y orientados por la política de humanización del establecimiento, cuyo propósito es fortalecer la atención centrada en las personas y en los equipos de salud, articulando calidad humana y excelencia técnica para una mejor experiencia usuaria, nos trasladamos hasta su hogar para realizar la sangría terapéutica que necesitaba”.

Asimismo, el tecnólogo médico añadió, que “en el domicilio, ubicado en Pinto, fue un procedimiento exitoso, sin incidentes y con una reacción muy favorable, porque estuvo todo el tiempo rodeado de su familia, en un entorno conocido, acogedor y amable. Tras esta visita, como equipo nos vamos contentos, porque logramos otorgar una prestación quizá lejos de nuestro hospital, pero muy cerca de su familia. Las ventajas que eso trae son muchas”, agregó.

Un alivio para la familia

Para Gloria Fuentes, hermana del usuario, la visita del equipo de salud significó una enorme tranquilidad, más aún cuando la frecuencia con que Jonathan requiere este procedimiento y las dificultades que enfrentaba para trasladarse al hospital.

“Hace varios años que él necesita este tipo de tratamiento. Al principio era una vez al año o cada seis meses, pero ahora debe realizarlo con mucha más frecuencia, incluso una vez al mes o cada dos semanas, dependiendo del resultado de los exámenes. Durante todo este tiempo nosotros lo acompañábamos al hospital, pero ahora él no quiere salir de casa. Por eso ha sido un gran alivio que pudieran venir a atenderlo aquí. Esto nos hace estar muy agradecidos del Hospital, porque consideraron su condición y buscaron una alternativa para que pudiera recibir el tratamiento en nuestro hogar y esto significa mucho para nosotros”, relató.

 

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