El sueño de contar con un Instituto Teletón en la región de Ñuble está cada vez más cerca. Tras la recepción definitiva de las obras el pasado 2 de junio, se sella el fin de la construcción del recinto que atenderá a cerca de 800 niños y jóvenes de la región.
La entrega del certificado de recepción municipal se realizó en las nuevas dependencias del centro, ubicado en la intersección de avenida Argentina con Cristóbal Colón, en un terreno donado por la municipalidad de Chillán y cuya infraestructura, de más de 4.000 metros cuadrados, fue financiada por el Gobierno Regional tras una inversión de $12 mil millones, siendo la Dirección de Arquitectura del MOP la unidad técnica que llevó el proceso, ejecutado por la empresa Digua.
Se proyecta que las nuevas instalaciones entren en funcionamiento el segundo semestre de este año 2026.
No obstante, más allá de la infraestructura, el nuevo instituto representa el fin de años de sacrificios para familias que organizaron sus vidas en torno a largas jornadas de viaje a Biobío y Maule, costos y permanentes reorganizaciones laborales y familiares para cumplir con las terapias de sus hijos.
“La Teletón es nuestra segunda casa”
Contra todo pronóstico, Johnny Mesa (21) logró salir adelante a pesar de las limitaciones en su movilidad. Tiene hemiplejia espástica severa y daño cerebral moderado, condición que no le permite caminar, por lo que se traslada en silla de ruedas a cada lugar.
Su madre, Yolanda Guíñez, relata que su hijo ingresó de un año y ocho meses a Teletón Concepción tras recibir duro diagnóstico médico que limitaba su expectativa de vida a cinco años. Sin embargo, cuando llegó al centro de rehabilitación le devolvieron las esperanzas y su hijo progresó tras pasar por 18 cirugías y múltiples tratamientos especializados.
“A él lo operaron para que sus piernas estuvieran más derechas, porque estaban muy atrofiadas. Lo operaron de rodillas, pies, dedos, talones y caderas”, detalla su madre.
Yolanda admite que los primeros años asistiendo a Teletón, desde Pemuco hasta Concepción, implicaron intensas jornadas de sacrificio. Durante un periodo de 10 años una familia de acogida en la capital del Biobío les abrió las puertas de su hogar para evitar los largos trayectos.
“Era bastante sacrificado, porque de primera nos quedamos en casa de una cuidadora, teníamos que pasar una semana por allá y después viajar de regreso con bolso, silla de ruedas, burrito y todas esas cosas. Era complicado. Después ya empezamos a viajar con apoyo de la municipalidad de Pemuco. Era viajar tres veces a la semana, levantarnos a las cinco de la mañana para ir a una hora de atención a las 9 de la mañana en Concepción y volver. Fue súper agotador. Pero lo bueno era que llegábamos a nuestra casa, una familia más, con quienes creamos lazos”, recuerda.
El atletismo ha jugado un papel fundamental en la evolución de Johnny.
“Soy deportista de alto rendimiento en lanzamiento de bala y jabalina, tras entrenar hace ocho años en mi club y en el gimnasio de mi comuna Underbox”, asevera el joven.
Ha participado a nivel competitivo en torneos nacionales e internacionales, pasando por Argentina, Punta Arenas, Temuco y Santiago, entre otros lugares, donde ha llegado al podio en representación del Club Diamantes de Ñuble y ha cosechado más de 30 medallas.
En el presente, Johnny está terminando su enseñanza media, porque quiere estudiar Mecánica, dada su habilidad en ese campo. Su acertado diagnóstico a la hora de investigar fallas, ha sido la señal para seguir ese camino.
Para la familia, la llegada de Teletón a Ñuble significa recuperar tiempo y calidad de vida.
“Johnny siempre deseó que Teletón estuviera más cerca, porque igual vemos los sacrificios de tantas familias. Nosotros ya vamos saliendo, pero fueron años difíciles donde no teníamos cómo viajar, donde teníamos que juntar pesos para poder comer algo. Cuando ahora vamos a estar a 25 minutos, ya no vamos a tener que estar pasando tanto frío ni levantarse tan temprano. Vamos a poder ir y volver en un ratito”, destaca Yolanda.
En Teletón actualmente su actividad es variada. El joven deportista asiste a sesiones de máquinas y también ha estado en el sistema robótico de la marcha (Lokomat), además de participar en clases de tecnología y computación. Una vez que reciba el alta, desde el centro seguirán su proceso de reinserción laboral.
Johnny por 20 años se ha trasladado desde Pemuco hasta el Centro Teletón de Concepción.
Menos viajes, más tiempo en el colegio
Daniel Villalobos (11) es otro de los rostros ñublensinos de la Teletón, que ha logrado sortear la adversidad y lograr su realización personal tanto en el ámbito escolar, deportivo y social, progresos que su círculo cercano reconoce y valora.
A los 9 meses ingresó al centro de rehabilitación, tras nacer con mielomeningocele e hidrocefalia. Se ha sometido a 11 cirugías. Al mes de vida ingresó al pabellón para la instalación de una válvula derivativa del cuerpo peritoneal, que le permite drenar el líquido cefalorraquídeo. El año pasado atravesó por episodios complejos. Fue operado de la médula espinal y sufrió una neuritis óptica por la que casi pierde la visión. Además, fue diagnosticado con mogad y tuvo una falla en la válvula, por lo que debió asistir al aula hospitalaria.
Su condición fue diagnosticada a los cinco meses de embarazo de su madre Joselyn Mardones, quien es técnico en Enfermería y trabajó por 8 años en el hospital de Chillán, labor que debió dejar para velar por el bienestar de su hijo.
Los controles de “Dani” se realizan cada cuatro meses y asiste a sus sesiones de terapia, una o dos veces por semana en la Teletón Concepción.
“Nosotros por pertenecer al Cesfam Violeta Parra, por dirección (depende del SSÑ), no tenemos el apoyo para traslado de manera municipal. Eso ha significado un gasto familiar tremendo. Aparte de las cosas que Daniel usa, pañales, medicamentos y sus cosas. Es desgastante para él, porque juntamos todas las terapias que podemos para aprovechar el día. La parte económica es lo que más afecta, los viajes, el cansancio y la fatiga para Daniel de levantarnos temprano. A veces cuando tenemos que estar a las 8 de la mañana, tenemos que salir a las 6”, detalla.
El nuevo centro permitirá que Daniel pueda asistir a sus terapias sin perder toda una jornada escolar, mientras su padre dejará de cambiar constantemente de trabajos con horarios flexibles para acompañarlo a los tratamientos.
“Será un cambio tremendo, porque ya de pensar en una terapia, será ir y volver, seguir en su rutina. Quizás sacarlo del colegio para trasladarlo a su terapia, pero volver. En cambio, ir a Concepción le significa perder todo un día de clases. También para mi esposo, su trabajo es todo un tema. En estos años, desde que entramos a la Teletón, él ha cambiado de trabajo un montón de veces. Siempre buscando el adaptarnos a sus terapias, a sus controles y operaciones. Buscó la independencia, estuvo cinco años trabajando solo, por lo mismo, para no tener que estar solicitando permiso. Recién este año, como ha sido un buen año en la salud de Daniel, aceptó un trabajo dependiente”, enfatiza.
Daniel es estudiante de quinto básico de la Escuela México, donde graba sus clases y las transcribe mediante un programa para estudiar. Además, asiste a clases particulares de tenis de mesa en un centro de avenida Francia, donde se prepara para debutar en torneos nacionales paralímpicos.
“Desde siempre me han gustado los deportes y lo paso muy bien”, comenta Daniel.
En su tiempo libre hace trekking gracias a cuadrisilla 4×4 construida por su papá, quien es técnico y estudiante de ingeniería en electromecánica.
“Ver a Daniel así es una alegría y una bendición tremenda, porque nos ha dicho tantas veces, si Daniel va a pasar o no este año o si va a salir de esto y verlo ahora con tanta energía jugando. El profesor le tiene tanta paciencia. Eso también nos hace soñar, nos hace creer que él sí puede con esto llegar muy lejos”, valora Joselyn.
“Dani” realiza senderismo gracias a una cruadrisilla construida por su papá.
“Nos va a cambiar la vida”
Jaime Contreras (18) tiene una miopatía congénita, una condición que afecta su musculatura y no le permite caminar. Es pinteño y estudiante de ingeniería en Ciberseguridad en Inacap, motivo por el cual, junto a su madre, Elba Concha, se trasladaron a Chillán, donde arrienda una casa para evitar largos trayectos en buses.
En su comuna es cabo de carabinero honorario y su día a día lo vive sobre cuatro ruedas. Es usuario de Teletón Concepción, donde ha logrado dar algunos pasos, gracias al sistema Lokomat.
“Se ha podido parar y camina muy poco, pero tiene que ser con unas canaletas y más un carrito. Así puede caminar, pero no para salir a la calle. Es solamente para mantener y evitar que se atrofie su musculatura. Su manito no tiene movimiento. Él maneja con las articulaciones el computador. No puede escribir, no tiene fuerza en sus dedos”, cuenta su mamá.
Elba recuerda las extensas jornadas de viaje y las dificultades para compatibilizar los horarios de transporte con las atenciones médicas.
“Es difícil y complicado. A uno como mamá ya no importa, uno es adulta. Jaime está desde el tiempo del terremoto. Nos pasaron muchas cosas, se quedaban en pana los vehículos municipales, quedaban a mitad de camino, no llegaban a la hora. Días de lluvia, viento y sueño, porque había que levantarse a las 5 de la mañana para llegar a las ocho de Teletón. Allá de primera estábamos todo el día como era paciente nuevo, pero después con el año empezaba a ser solamente lo que correspondía, o sea, médico y terapia. Pero igual, el municipio traslada más gente que va al hospital. Así que hay que acomodarse al horario de todos. Son días muy largos para ellos”, sostiene.
Su mamá recordó un episodio doloroso cuando Jaime fue víctima de bullying en la enseñanza básica. Unos niños lo empujaron en su “carrito” y lo patearon. Ella recurrió a todas las instancias en busca de justicia contra quienes cometían el acoso escolar, sin éxito. Elba, quien trabajaba como inspectora en esos años, recuerda que el entorno fue indiferente frente a esos hechos violentos.
Sin embargo, recalca que ahora en la educación superior está feliz, ya que sus profesores son preocupados y sus compañeros lo integran.
La inauguración del centro Teletón de Ñuble es un anhelo esperado hace años para la familia, no obstante, les genera sentimientos encontrados.
Aunque reconoce que dejar atrás a los profesionales con quienes formaron fuertes vínculos emocionales será difícil, asegura que el beneficio será significativo.
“Nos va a cambiar en un 100% la vida. Él no quiere cambiarse, pero yo le digo que piense en el sacrificio, en el tiempo. Claro, nos van a cambiar todos los tíos que estamos tan acostumbrados a ellos, porque se crearon lazos, tenemos fotos y muchos recuerdos. Pero acá va a ser igual, van a haber otros tíos, pero van a venir también de allá especialistas, creo, a Teletón de Chillán a ayudar. (…) El cambio para mí es muy bueno”, expresa Elba.
Actualmente, Jaime asiste principalmente a sesiones de kinesiología. Dos veces al año utiliza la máquina robótica. Además, practica bocha y manipula pesas adaptadas.
Jaime es pinteño y actualmente estudia Ingeniería en Ciberseguridad






