Solitarios o agrupados, alargados o globulares, con espinas suaves o extremadamente fuertes y tamaños que van de pocos centímetros hasta seis u ocho metros, los cactus son reflejo de una amplia diversidad moldeada a través de millones de años de evolución y adaptación a condiciones ambientales extremas.
Estos llamativos habitantes de paisajes áridos y semiáridos son el motivo de la última edición facsimilar del segundo volumen de la Nueva Flora de Chile, un ambicioso proyecto del Departamento de Botánica de la Universidad de Concepción cuyo fin es hacer un inventario actualizado de todas las plantas que crecen en Chile.
El apartado Cactaceae consta de 430 páginas que describen las 144 especies, agrupadas en 22 géneros, que habitan el territorio nacional, desde el desierto de Atacama hasta la zona austral.
La separata -que entrará en proceso de impresión- está dedicada a la memoria de la botánica y ecologista Adriana Hoffmann Jacoby (1940-2022), reconocida por sus aportes al estudio, documentación y conservación de las cactáceas chilenas.
“Este ha sido un esfuerzo de largo aliento que permitirá llegar con información actualizada a todas las personas interesadas en esta extraordinaria familia de plantas que presenta un alto endemismo y serios problemas de conservación”, señaló la curadora del Herbario de la UdeC, Alicia Marticorena Garri, editora de la Flora Chilena, función que comparte con Sebastián Teillier Arredondo.
“Estamos felices de aportar a su conocimiento y de mostrar su increíble diversidad, porque el primer paso para proteger nuestro patrimonio vegetal es conocerlo”, afirmó.
La investigadora manifestó su satisfacción por este nuevo avance en el proyecto impulsado por los académicos Roberto Rodríguez Ríos († 2022) y Clodomiro Marticorena Pairoa († 2013), sobre todo porque se trata de un trabajo de largo plazo.
“Hacer una flora es una tarea ardua y mucho más cuando se tienen pocos recursos. Nuestro trabajo es ad honorem, sin embargo, nos motiva el legado que dejaron nuestros profesores que comenzaron con este proyecto y la importancia de tener una flora del país”, comentó la especialista.
La académica destacó la invaluable contribución de expertos extranjeros que se han hecho parte del proyecto y que con sus conocimientos y revisiones fortalecen el rigor científico y la calidad de este gran libro en construcción.
“Ellos conocen la importancia de estas obras que, siendo ciencia básica, sientan las bases para que la toma de decisiones no se haga a ciegas, arriesgando la pérdida de un patrimonio evolutivo irrecuperable”, aseveró.
El docente de Botánica e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Pablo Guerrero Martin, y el naturalista alemán Helmut Walter -quien residió varios años en nuestro país- son los autores del nuevo facsímil.
A juicio de Guerrero, el principal mérito de la Flora de Chile-Cactaceae es entregar una síntesis taxonómica (clasificación) moderna, rigurosa y verificable de uno de los grupos de plantas más singulares e icónicos del país.
Es un aporte que no se agota en la sola descripción de las especies.
“Una flora ordena el conocimiento disponible, estabiliza nombres, clarifica límites taxonómicos, documenta distribuciones, identifica vacíos de información y entrega una base objetiva para investigación, conservación y gestión ambiental”, puntualizó.
Esto es particularmente relevante en el caso de las cactáceas chilenas, porque muchas de sus especies presentan distribuciones bien restringidas, altos niveles de endemismo y complejidad morfológica.
“Una flora permite distinguir mejor qué especies tenemos, dónde están, cómo se reconocen y cuál es su singularidad biológica”, dijo el especialista en Ecología y Biología Evolutiva.



