Señor Director:
El objetivo de un museo no es solo custodiar el patrimonio cultural, sino también preservar y transmitir la memoria de la sociedad. Las colecciones que alberga permiten resguardar objetos de valor histórico y artístico, contribuyendo al trabajo de investigadores, formación de estudiantes y cultura del público general.
El cuarto de milenio del natalicio de O’Higgins está por llegar y hasta ahora, ninguna autoridad regional y/o local ha manifestado intención de querer enaltecer la figura del Padre de La Patria a un sitial de merecida solemnidad, respecto de tal contexto. ¿Por qué la “Cuna del Libertador “ no cuenta con un museo, que ponga en valor toda la valiosa herencia? Solo contamos con monumentos, que no son otra cosa que construcciones con ciertos rasgos estéticos y de una significación fundamentalmente simbólica. Ejemplos de conservación y divulgación, respecto del legado de próceres independentistas, se encuentran en el Museo Histórico Gral. San Martín (Mendoza, Argentina) o La Casa Museo Quinta de Bolívar (Bogotá, Colombia); sin duda, son lugares que contribuyen al reconocimiento de la historia por parte de la comunidad de una manera mucho más tangible y concreta.
La función de los museos ha evolucionado. Ya no son percibidos como depósitos de reliquias, ahora son espacios dinámicos que centran la atención sobre el pasado, presente y futuro. Con exposiciones interactivas, programas didácticos y el uso de tecnologías digitales, acercan el conocimiento de manera amplia y accesible.
Don Bernardo O’Higgins merece mucho más que una estructura de bronce inanimada, emplazada en un parque o plaza. Los 250 años del nacimiento de nuestro máximo héroe nacional debieran estimular el lanzamiento de un proyecto como el que sugiero, el cual pondría en un sitio preponderante toda la vida y obra del prócer. Este 20 de agosto (aniversario 248°) bien podría ser un día para esbozar una idea en torno a ello, por parte de quienes puedan tomar decisiones.
Marcelo Moraga A.




