Señor Director:
El Crédito Tributario al Empleo suena bien: el Estado le baja los impuestos a las empresas para que contraten más. La lógica es simple. La realidad, no tanto.
Porque en Chile el problema no es solo el costo de contratar, sino la incertidumbre, la falta de inversión y una economía que avanza a media máquina. Entonces, cuando llega este “beneficio”, muchas empresas no salen corriendo a contratar: respiran, ajustan cuentas… y esperan.
Sí, puede ayudar. Puede evitar despidos, formalizar trabajos y darle aire a miles de pymes. Pero no nos engañemos: el trabajador no verá un peso extra en su bolsillo, y el empleo nuevo ,ese que importa , no aparece por decreto tributario.
Mientras tanto, el Estado deja de recaudar miles de millones.Menos recursos para salud, educación o pensiones. Es una apuesta: confiar en que el alivio a las empresas se transforme en oportunidades reales.
La pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿cuánto de ese beneficio termina en empleo y cuánto se queda en el camino? Porque bajar impuestos es fácil.
Lo difícil es que eso se traduzca en trabajo digno.
Ricardo Rodríguez Rivas
Magíster en Gobierno y Gestión Pública



