Luego del paro de advertencia realizado el pasado 23 de abril en Chillán por parte de la totalidad de las micros de recorrido urbano, los representantes del gremio sostuvieron una reunión con la senadora por Ñuble, Loreto Carvajal, en la que estuvo conectado de manera telemática el titular de Transportes, Louis de Grange.
Aunque el paro fue solo por dos horas, el mensaje para el Gobierno fue claro: “Con el alza de los combustibles, y con ello el de todos los insumos que requieren nuestras máquinas, sencillamente no podremos seguir prestando el servicio con normalidad”, dijo Cleman Carrasco, dirigente del gremio de taxibuses no asociados.
Al concluir la cita, la parlamentaria hizo público que se había llegado a un acuerdo importante, en relación al anuncio de De Grange, de anticipar parte del dinero de la remesa de marzo, que tradicionalmente se le paga a esta rama de transportistas durante el mes de junio.
Y aunque el dinero llegó incluso antes (en abril), “esto para nosotros no es un bono, ni un aporte estatal, porque los recursos de estas remesas corresponden a lo que nosotros como gremio en el país ganamos. Esto corresponde a un adelanto de un dinero que ya estaba contemplado”, aclara Humberto Llanos, presidente de la Asociación de Taxibuses de Chillán.
Tanto Carrasco como Llanos culminaron una semana de reuniones en Santiago, junto a otros representantes de la locomoción colectiva mayor de todas las regiones del país. En ellas se presentaron -una vez más- una serie de propuestas para que el Estado evalúe una forma concreta de entregarles una ayuda financiera suficiente como para asegurar que el servicio se siga prestando sin mayores contratiempos.
Sin embargo, el futuro próximo podría ser negativo si -como anticipa Llanos- no consiguen que se apruebe alguno de los mecanismos presentados al Ministerio. “Lo que pasa es que el incremento de subsidios de compensaciones se va a ver reflejado recién en el mes de julio, pero de seguir así, creo que no podríamos soportar hasta ese mes, por eso es que estas negociaciones las estamos realizando de manera conjunta con todas las capitales regionales, donde por ser zona de perímetro de exclusión, dependemos del Ministerio para poder hacer ajustes a nuestras tarifas”.
Lo que se espera por parte de los privados es que -al menos en Chillán- se les permita aumentar la tarifa a $600 y dejarla como cobro plano, es decir, sin diferenciaciones por horas o viajes especiales.
Como argumento para esta solicitud, Cleman Carrasco destaca que “somos la capital regional que tiene la tarifa más baja del país, y nuestros recorridos no son, necesariamente, menores que las de otras capitales. Hasta el momento, el Gobierno anunció que las tarifas de las micros no serán modificadas, pero con el aumento de los costos, para muchos dueños de micros, el negocio dejará de ser rentable”.
Esta semana hay nuevas reuniones en Santiago. Este mes, por lo tanto, y lo que se resuelva en las oficinas del Ministerio de Transportes será la clave para saber si el resto del 2026 tendremos o no, un servicio de locomoción colectiva mayor sin contratiempos.
Por el momento no hay paro
De todas formas, el acuerdo conseguido por Loreto Carvajal con el ministro De Grange, se cumplió.
La remesa, que presentaba un desfase de dos meses, se les adelantó y al menos ya llegaron recursos para asegurar un servicio normal por este mes.
Por esta razón “no se ha hablado de nuevos paros en la ciudad. De todas formas es una posibilidad que se puede dar dependiendo de lo que vaya pasando con estas próximas reuniones del mes de mayo”, advierte Carrasco.
Paralelamente, algunas líneas de taxis colectivos de recorrido Chillán-Chillán Viejo ya comenzaron a subir sus tarifas en $100, y se espera que -de manera paulatina- el total de las líneas hayan actualizado los nuevos precios durante las próximas semanas.
Mientras que las primeras micros y buses en subir el valor de los boletos (hasta en un 50%) fueron los de recorrido intercomunal. Los colectivos de recorrido intercomunal no han anunciado alzas.


