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“Los esfuerzos públicos locales no van a revertir el desempleo en Ñuble”

UdeC

Como una “tormenta perfecta” calificó el escenario de alto desempleo que registra Ñuble, la académica de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción y directora del campus Chillán, Macarena Dávila Vera.

Según manifestó, el 11,0% de desocupación que alcanzó la región en el trimestre mayo-julio, la segunda tasa más alta desde la pandemia, “no es una sorpresa, pero sí una decepción”.

La ingeniera comercial y ex directora regional de Corfo repasó el contexto: “Una industria manufacturera en declive desde 2019; un sector forestal exportador en retroceso, donde el crecimiento de nuevos productos agropecuarios y de la agroindustria no alcanza a compensar el déficit. A esto se suma una agricultura de baja intensidad y, además, fragmentada, con escaso procesamiento, alta informalidad laboral y fuga de capital humano. Por si no fuera suficiente, tenemos una infraestructura pública rezagada que no logra atraer a una inversión privada por la falta de conectividad, riego y capacidad eléctrica”.

“Ninguno de estos factores, por sí solo, explica ese 11%, pero juntos, son la tormenta perfecta”, sentenció.

“Emergencia laboral”

Dávila afirmó sin anestesia que “esto es una emergencia” y que “no se está abordando como tal”. Agregó que “los esfuerzos públicos locales, bienintencionados, no van a revertir esta situación. Los planes reactivos de generación de empleo, los subsidios a la contratación, los convenios de diversificación y atracción de inversiones de escala modesta no bastan para resolver un problema estructural”.

Sostuvo que “un desafío multifactorial como este debe abordarse de forma integral: tanto en las medidas impulsadas, como en el nivel de responsabilidad multinivel y en la diversidad de actores a involucrar”.

La autoridad universitaria citó el ejemplo de España, que en 2021 enfrentó la migración del campo hacia las ciudades con un plan de 130 medidas, “pensado para regiones como Castilla y León o Extremadura, que en solo 10 años perdieron cientos de miles de habitantes. La respuesta no fue un instrumento, sino una batería: inversión en internet rural, energía limpia, incentivos tributarios para emprender, garantía de servicios básicos, prácticas universitarias en pueblos pequeños, subsidios de vivienda en municipios de menos de 10.000 habitantes. Es un plan reciente, por lo que sus resultados finales todavía están por verse; lo que quiero destacar es que se avanzó abriendo varios frentes a la vez, no esperando que uno solo hiciera todo el trabajo”.

“Ñuble tiene vocaciones y ventajas propias, y cualquier estrategia debe partir de ahí. Pero el principio es el mismo: los problemas multifactoriales se abordan con políticas sostenidas, metas de convergencia y acciones simultáneas en distintos frentes”, puntualizó la investigadora UdeC.

Rol de la academia

Macarena Dávila analizó que “hay otro aspecto clave: el capital social. Al ser una región nueva, no contamos todavía con ese tiempo acumulado de confianza y de trabajo conjunto entre los propios actores locales que sí tienen regiones más antiguas. Por eso es importante generar mecanismos estables de coordinación entre sector público, empresas, gremios, academia y organizaciones territoriales, todos remando para el mismo lado”.

“También es fundamental aprender de los errores de otras regiones -continuó-. Al Plan Impulso Araucanía, por ejemplo, le faltaron elementos esenciales: metas medibles, gobernanza clara y evaluación independiente. Sin eso, la inversión se diluye y el diagnóstico se repite”, precisó.

En esta tarea, subrayó, “la academia no puede ser solo un actor invitado a las mesas de trabajo. Como universidades regionales, tenemos la responsabilidad de generar información permanente con datos actualizados que permitan corregir el rumbo a tiempo, además de formar el capital humano técnico y profesional necesario para el desafío, y de ser un actor que ancle talento en la región en lugar de verlo migrar hacia Concepción o Santiago”.

Plan especial

La académica planteó que, “como región deberíamos solicitar al gobierno central más que apoyos de contingencia un Plan Especial de Convergencia para Ñuble, inspirado en la lógica de las zonas extremas y los territorios rezagados, pero pensado para una región que debe cerrar brechas estructurales y, al mismo tiempo, construir su propia capacidad institucional. Un plan a 10años, con financiamiento plurianual, compromisos efectivos del gobierno central y una cartera priorizada en conectividad vial y digital, riego, capacidad eléctrica, logística e infraestructura productiva”.

“Ñuble necesita un pacto de largo aliento, con metas de convergencia claras y actores comprometidos por años, no por un ciclo electoral. Porque si seguimos midiendo el éxito en meses y no en décadas, en 10 años más seguiremos leyendo los mismos datos”, cerró Dávila.

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