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Lo excepcional contra lo habitual

Agencias

Señor Director:

El Gobierno, en el marco de su agenda de seguridad, ha propuesto la creación de un nuevo estado de excepción constitucional con el fin de combatir el crimen en situaciones puntuales y limitadas. Más allá de las alertas sobre la lógica autoritaria que implica concentrar poder en el Presidente vía excepcionalidad constitucional, quisiera llamar la atención sobre cómo esta medida arrastra un problema anterior.

El Presidente Boric gobernó casi todo su período con estados de excepción constitucional (Araucanía y Norte grande), sin jamás plantear un plan de salida desde la excepcionalidad hacia una normalidad de la gobernanza en los problemas de ambas zonas. Hoy el Presidente Kast parece repetir esta deficiencia, proponiendo combatir con nuevas excepciones, situaciones que se han vuelto habituales.

El crimen ha sido y será siempre un tipo de conducta habitual en la historia humana, con más o menos gravedad a lo largo de la historia. Pretender combatirlo con herramientas excepcionales es no entender que su carácter permanente demanda capacidades permanentes de las policías, fiscalía, tribunales, gendarmería y sistemas de reinserción habilitados para enfrentar las dinámicas delictivas de turno.

La conducta humana es dinámica y siempre encuentra su cauce, ante ello, la institucionalidad debe responder desarrollando capacidades idóneas, no excepcionalidades de emergencia que, además, concentran poder en vez de controlarlo.

Marcelo Estrella Riquelme

Director Observatorio U. del Alba

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