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Leer sin comprender

Agencias

Señor Director:

Chile enfrenta un problema que excede largamente las aulas. Según la última Evaluación de Competencias de Adultos de la OCDE, el 53% de los adultos chilenos entre 16 y 65 años se encuentra en el nivel 1 o inferior de comprensión lectora. Es decir, podemos saber leer y, al mismo tiempo, no comprender realmente lo que leemos.

Las consecuencias son profundas. Una persona que tiene dificultades para interpretar un contrato, una noticia, las condiciones de un crédito, una propuesta política o una comunicación del Estado posee menos herramientas para ejercer sus derechos, tomar buenas decisiones y distinguir entre información, opinión y manipulación.

El problema adquiere especial gravedad en democracia. Cuando disminuye nuestra capacidad para comprender argumentos complejos, los eslóganes reemplazan a las ideas, los titulares a los contenidos y las emociones a la evidencia. En ese escenario, la desinformación ni siquiera necesita recurrir siempre a la mentira: basta una cifra sin contexto o una verdad convenientemente incompleta.

La respuesta no puede limitarse a pedir que los niños lean más. Debemos enseñar a comprender, cuestionar, contrastar fuentes, identificar contradicciones y argumentar. Y hacerlo también con los adultos.

Una sociedad que pierde la capacidad de comprender lo que lee pierde gradualmente algo más importante: su autonomía para pensar.

Leer no es recorrer palabras. Es entenderlas, cuestionarlas y recién entonces formarse una opinión. La comprensión lectora, en definitiva, no es solo educación: es libertad.

Guillermina Guzmán Leal

Profesora de Castellano, PUC

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