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La palmera, la plaza y la catedral

El día del Patrimonio (dos días), se ha transformado y consolidado como la gran fiesta nacional de la identidad, fiesta intergeneracional y transversal culturalmente. Millones de chilenos, familias completas o grupos de jóvenes y otras agrupaciones, entre ellos miles de adultos mayores, se volcaron a las calles desde muy temprano el sábado 30 de mayo en una apasionada búsqueda de su identidad y de sus ancestros culturales, sean estas manifestaciones de patrimonio inmaterial o patrimonio material.

Las instituciones y organizaciones a cargo de estos a su vez desplegaron todas sus galas para conectarse con una comunidad ansiosa y emocionada por encontrarse y reencontrarse con su pasado, para poder entender mejor el presente y porque no, mirar al futuro como un constructo continuo, que reconoce en los susurros del pasado una forma de construir el provenir. Esta vez por primera vez se incorporó en el sitio del Ministerio de Cultura, manifestaciones de patrimonio expuestas de manera digital o virtual. Entre dichos contenidos es posible ver un impactante documental en la ventana digital de Chillán, sobre el terremoto de 1939. Se trata de un film de la Cineteca Nacional, filmado inmediatamente después de la tragedia, cuando aún no se removían los escombros y las labores de emergencia estaban concentradas en salvar vidas y dar sepultura a los miles de víctimas. También es posible apreciar entre los escombros algunos de los edificios que resistieron el embate de la naturaleza.

Entre una de las escenas contenidas en el documental está la Catedral de Chillán, completamente destruida. Solo se aprecia en pie la palmera que está en la esquina de la plaza, en Arauco con Avenida Libertad. Un poco más pequeña que ahora, la palmera parece un mudo testigo de un pasado literalmente desaparecido, y que se proyecta como la ciudad moderna que emerge de las ruinas, y de la que su máximo símbolo material y espiritual es la Catedral y la cruz monumental. Hoy y con justa razón tiene la categoría de Monumento Nacional. Hay fotos de la torre en construcción en el museo del cuerpo de Bomberos, así como de la Catedral cubierta de andamios de madera, junto ellos está siempre la palma a, testigo de la tragedia y de todo el proceso de reconstrucción.

Sin duda esta especie ubicada en un punto especifico de la plaza de armas de Chillán, no solo es parte del paisaje urbano ya centenario de miles de chillanejos que ha diario han circulado por allí, sino que además adquiere un valor patrimonial con una alta carga simbólica. Es parte como se dice de nuestro ADN patrimonial.

Por ello resulta un buen ejercicio la actividad del día del patrimonio, sirve a todos para tomar conciencia, rescatar y preservar aquellos aspectos patrimoniales, materiales e inmateriales, que son parte de nuestra cotidianidad y por lo tanto de nuestra identidad, la que no siempre apreciamos por nuestra cercanía diaria con dicho patrimonio. La palmera de esa esquina de la Plaza de Armas es entre otras, parte de ese patrimonio que solemos apreciar cuando se examina el pasado, o cuando lamentablemente desaparece. El documental señalado nos ayuda a ello y a su vez nos interpela que cualquier intervención en los espacios públicos y también privados, debe considerar su historia, tradición y valores patrimoniales, no sólo materiales, sino que también simbólicos. La masiva participación de la ciudadanía en el Día del Patrimonio nos mandata a ello.

Claudio Martínez Cerda
Director Regional de Patrimonio

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