Cristóbal Jardua Campos (UDI) conoce la administración regional desde distintas posiciones. Fue seremi, intendente de Ñuble durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera y delegado presidencial regional. Hoy, como delegado presidencial provincial de Punilla, enfrenta una agenda marcada por las dificultades del mercado laboral, el término del cultivo de remolacha y la necesidad de acelerar proyectos de infraestructura en un territorio eminentemente rural.
Su gestión se desarrolla en un escenario en que el Gobierno de José Antonio Kast ha puesto el acento en la seguridad, el crecimiento económico y la agilización de inversiones. En Punilla, esas prioridades tienen expresiones concretas: el Embalse Nueva Punilla, el mejoramiento de caminos, el saneamiento rural y la búsqueda de alternativas productivas tras la decisión de Iansa de no contratar más hectáreas de remolacha.
Jardua también se refirió al papel de Chile Vamos en la actual administración, comparó los estilos de Kast y Piñera y respondió a los cuestionamientos surgidos en septiembre por el uso del vehículo fiscal para sus desplazamientos entre Chillán y San Carlos.
-Usted fue intendente, luego delegado presidencial regional y hoy está a cargo de una provincia. ¿Qué ha aprendido desde este nuevo lugar sobre la concentración de servicios, decisiones e inversión en Chillán? ¿Qué medidas concretas impulsará para que Punilla tenga mayor capacidad de decisión y presencia efectiva del Estado?
-Uno de los aprendizajes en estos años dedicados al servicio público es que no hay concentración de poder cuando existe proactividad y una genuina voluntad para liderar proyectos que mejoren la calidad de vida de las familias de Ñuble. En la era de la inteligencia artificial, en que está todo relacionado en tiempo real, tenemos una maravillosa oportunidad para aprovechar todo el potencial de Punilla, en proyectos de seguridad hídrica, infraestructura estratégica, conectividad y generación de empleo. Tenemos un proyecto en curso como el Embalse Nueva La Punilla, que generará un encadenamiento productivo enorme en todos los sectores; un paso fronterizo en San Fabián, que perfectamente puede ser una realidad en el futuro; una industria muy vigorosa en cultivos como el arroz, vegetales y en avellano europeo. Cuando queremos liderar y empujar proyectos, las dificultades pasan a segundo plano. Hoy nuestra concentración y nuestros esfuerzos deben estar en el desarrollo de Punilla y de la región de Ñuble.
-Punilla enfrenta una realidad laboral compleja y ahora se suma el término del cultivo de remolacha, que afecta especialmente a agricultores y trabajadores ligados a esa cadena productiva. ¿Cuál es su diagnóstico sobre el impacto que tendrá esta decisión y qué alternativas concretas ve para reemplazar esos empleos y esa actividad económica?
-La decisión de Iansa es, sin duda, un golpe importante para el mundo agrícola y para muchas familias que durante décadas han estado vinculadas a la remolacha. Estamos hablando de una actividad que no solo involucra al agricultor, sino también a transportistas, proveedores, trabajadores agrícolas, maquinaria y otros servicios asociados. Una cultura que se forjó durante décadas al alero de la industria del azúcar. Pese a este complejo escenario, somos optimistas. Hace pocas semanas, gracias a un programa de Corfo, fuimos testigos de la entrega de un subsidio a una empresa hortícola de nuestra zona que significará una inversión cercana a los 6 millones de dólares. Con el mismo aporte, una empresa multinacional que tiene una planta en San Carlos hará una inversión similar. Sumando ambos casos, se generarán 210 nuevos puestos de trabajo. También, tenemos todavía un importante potencial de crecimiento en la industria del avellano europeo, gracias a la demanda de Agrichile y su marca Ferrero. Todo lo anterior, sin considerar la expansión de las inversiones públicas del MOP y Vivienda anunciadas por el Presidente José Antonio Kast.
-Usted ha planteado que una de sus prioridades es destrabar proyectos y acelerar la inversión. ¿Cuáles son hoy los tres proyectos de inversión pública o privada que considera más urgentes para Punilla, y qué obstáculos específicos pretende remover durante su gestión? ¿Hay alguno que pueda mostrar avances concretos durante 2026-2027?
-Hoy tenemos tres prioridades para Punilla: seguridad hídrica, infraestructura y generación de empleo. Primero, el Embalse Nueva Punilla. Es probablemente el proyecto de mayor impacto estratégico para la provincia, porque detrás del agua está la agricultura, la seguridad hídrica, la generación de actividad económica y nuevas oportunidades para nuestros productores. Si todo sale bien, esperamos tener avances concretos el 2027 con la nueva licitación. Segundo, la infraestructura sanitaria rural. En una provincia eminentemente rural no podemos hablar de desarrollo si todavía existen familias que necesitan mejores sistemas de agua potable y saneamiento. Por eso, tendremos una cartera de proyectos ejecutándose en este período, gracias a un trabajo colaborativo con Dirección de Obras Hidráulicas, los municipios y las organizaciones sociales. Y tercero, la conectividad y la inversión productiva. Tenemos que seguir mejorando caminos, puentes y accesos, pero también facilitar que proyectos privados que cumplen con la normativa puedan avanzar. Un ejemplo concreto es el Parque Eólico Andino Suiza, entre Ñiquén y San Carlos, que durante este año obtuvo su aprobación ambiental y contempla una inversión de US$172 millones. En este punto es muy importante el Plan Chile Despega, que contempla para Ñuble una cartera del MOP de $24.485 millones, asociada a 1.475 puestos de trabajo. Una parte importante de esos recursos serán para la Provincia de Punilla.
-El Embalse Nueva La Punilla sigue siendo uno de los grandes proyectos pendientes de la provincia. Después de años de anuncios, cambios y retrasos, ¿Qué puede comprometer concretamente el Gobierno de José Antonio Kast respecto de esta obra? ¿Tiene usted un plazo o una hoja de ruta para que deje de ser una promesa y pase a una etapa efectiva de ejecución? ¿Cómo se puede compatibilizar el megaproyecto con las demandas de la comunidad y el mundo ambientalista?
-El Embalse Nueva Punilla dejará de ser una aspiración para Ñuble. Y en eso el Gobierno del Presidente José Antonio Kast ha sido muy claro desde el primer día. Ya existe una hoja de ruta. El objetivo del Ministerio de Obras Públicas era obtener la Recomendación Satisfactoria y hoy esa tarea se cumplió, lo que queda es avanzar a la licitación durante 2027 y proyectar el inicio de la construcción durante 2028. Como Delegación Presidencial, nuestro rol es acompañar ese proceso, hacer seguimiento y coordinar para que los distintos servicios públicos actúen oportunamente. No nos corresponde reemplazar las competencias técnicas del Ministerio de Obras Públicas, pero sí nos corresponde encauzar el proceso para que las decisiones se tomen y los plazos se cumplan. Y hay algo muy importante: hacer el embalse y escuchar a las personas no son objetivos contradictorios. El desarrollo de esta obra debe realizarse cumpliendo estrictamente la legislación ambiental, considerando las medidas de mitigación correspondientes y manteniendo un diálogo responsable con las comunidades, los agricultores, los regantes y quienes tienen legítimas preocupaciones ambientales. Queremos un embalse que entregue seguridad hídrica, que permita desarrollar la agricultura y generar oportunidades, pero que también se ejecute con responsabilidad, con estándares técnicos y ambientales y con pleno respeto a la normativa. La señal del Gobierno es avanzar. Y avanzar con seriedad.
-Usted es militante UDI, pero forma parte de un gobierno encabezado por José Antonio Kast, y en el que el Partido Republicano tiene un peso político central. ¿Cuál es hoy el rol de Chile Vamos dentro de esta administración? ¿Se siente la UDI como parte de un gobierno propio o como un sector que debe disputar espacios y capacidad de influencia dentro de un proyecto predominantemente republicano?
-Lo primero es valorar al Partido Republicano por su generosidad para convocarnos a un proyecto político que le está dando gobernabilidad a Chile. Esa decisión, tomada desde el día del triunfo del Presidente José Antonio Kast, ha sido muy sabia en términos de proyectar un trabajo en equipo sólido, respetar las distintas sensibilidades y definir una hoja de ruta común. En ese sentido, desde la UDI hablamos de “nuestro gobierno”, y estamos plenamente comprometidos con su éxito. Un buen termómetro para demostrarlo es la lealtad que hemos demostrado en el Congreso y de quienes nos ha correspondido asumir una responsabilidad de servicio público. Éste no es el momento para estar mirando quién tiene más o menos espacio. Es el momento de gobernar, de recuperar la seguridad, generar empleo, destrabar inversión y mejorar la calidad de los servicios públicos. Ser pragmáticos.
-Usted fue intendente durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. Desde esa experiencia, ¿Qué diferencias observa entre la forma de gobernar de Piñera y la de Kast, particularmente en la relación con las regiones, los municipios y las autoridades locales? ¿Hay algo de la administración Piñera que este gobierno debiera recuperar?
-Hay diferencias quizás en los estilos, dado que el Presidente Sebastián Piñera delegaba, pero se involucraba muy directamente en los procesos. El Presidente José Antonio Kast también se involucra en los procesos, pero tiene una tendencia a delegar más y confiar mucho en sus equipos. Además, son momentos políticos distintos y también existen prioridades diferentes. Pero también hay algo que permanece: la convicción de que el Estado tiene que funcionar y que las regiones necesitan autoridades capaces de tomar decisiones y de entregar todas las condiciones y facilidades para que el mundo privado crezca y se desarrolle. Durante el segundo Gobierno del Presidente Sebastián Piñera me correspondió ejercer como intendente de Ñuble, y esa experiencia me permitió conocer muy de cerca las dificultades que existen para sacar adelante proyectos y coordinar al Estado. Lo que veo hoy en el Gobierno del Presidente José Antonio Kast es un énfasis muy fuerte en recuperar la capacidad de gestión. Hay una instrucción muy clara de estar en terreno, escuchar a las personas, coordinar los servicios y resolver los problemas. De hecho, el primer encuentro nacional de delegados encabezado por el Presidente Kast tuvo precisamente ese foco: menos escritorio y más gestión en terreno. Y eso se ha traducido en iniciativas como “Delegado Presente”, que comenzó justamente en San Carlos. Creo que podemos rescatar de la experiencia anterior todo aquello que funcionó bien en materia de gestión, coordinación público-privada y relación con los municipios, pero siempre entendiendo que cada Gobierno tiene su propio sello. El sello de este Gobierno es muy claro: orden, seguridad, crecimiento, inversión y resultados. Y desde Ñuble tenemos que hacer que ese sello se traduzca en obras y soluciones concretas.
-En septiembre surgió una denuncia por el uso del vehículo fiscal para sus traslados entre Chillán y San Carlos, cuestionamiento que usted rechazó y sostuvo que los desplazamientos se ajustan a la normativa. ¿Considera que, más allá de la legalidad, existe un estándar político o ético adicional que una autoridad debiera cumplir en el uso de recursos públicos? ¿Está dispuesto a entregar todos los antecedentes para despejar definitivamente la controversia?
-En primer lugar, quiero ser absolutamente claro: siempre he actuado de acuerdo con la normativa vigente y éticamente, y esa ha sido mi conducta durante toda mi trayectoria en el servicio público. Respecto de esta situación específica, he señalado que los desplazamientos se encuentran dentro del marco establecido para el uso de vehículos fiscales. Existe además un pronunciamiento de la Contraloría General de la República al respecto. Por eso no tengo ningún problema en que los antecedentes sean revisados por los organismos que corresponda. Al contrario, me parece que es la mejor manera de despejar cualquier duda. Estoy disponible para entregar los antecedentes que sean necesarios: registros, autorizaciones, bitácoras o cualquier otra información que permita acreditar cómo se ha utilizado el vehículo. La ciudadanía tiene derecho a exigir transparencia a sus autoridades y yo no tengo ningún problema en someter mi actuación a ese estándar. Mi compromiso es seguir trabajando con responsabilidad, porque los recursos públicos son de todos los chilenos.
-Usted ya fue seremi, intendente, delegado presidencial regional y ahora delegado provincial. ¿Cuál es su proyecto político personal después de esta etapa? ¿Pretende volver a competir por un cargo de elección popular y, en ese caso, se ve trabajando dentro de la UDI, dentro de Chile Vamos o en una eventual convergencia más amplia con el mundo republicano?
-Actualmente no pienso ni tengo ningún proyecto político personal, porque la política está siendo más volátil que la vida misma, y nadie sabe cuáles serán las dinámicas en el futuro. Por ahora continúo trabajando por nuestra región junto al liderazgo del delegado Diego Sepúlveda, con el objetivo de hacer a Ñuble una mejor región. Respecto del futuro, lo que sí tengo certeza es que seguiré trabajando por Ñuble, contribuyendo a la mayor convergencia posible entre los partidos y movimientos que se sienten representados por nuestro gobierno, para así proyectar una coalición más sólida a futuro. Todos coincidimos en los malos resultados del segundo gobierno de la presidenta Bachelet y en el del Presidente Boric. No queremos que el país vuelva a transitar por lo mismo. Como ñublensino de nacimiento y formación, mi objetivo actual es entregar el mayor de mis esfuerzos para generar más oportunidades de bienestar a todas las familias que merecen una vida mejor.



