Señor Director:
En tiempos de catástrofes, hay solo una cosa que sale de protagonista en todas las fotos junto a la gente: la bandera chilena. Quizás algunos lo verán como un acto patriota, pero por la situación y por cómo reacciona la gente, extender la bandera es más que un hecho patriota, sino de esperanza en que Chile, su Estado y su gente los ayudarán a superar lo que están viviendo.
Esta esperanza viene acompañada de una justificada impaciencia de los afectados, quienes buscan una solución tangible y rápida del gobierno y sus autoridades; ellos, en vez de buscar soluciones concretas, se pelean las cámaras y los likes.
Vemos cómo el gobierno se ha demorado en desplegarse; mientras se concentran en la pelea que llevan en el congreso para hacer triunfar su agenda, dejan de lado a las regiones afectadas. Gran ejemplo es Ñuble, donde el gobierno ganó por amplia mayoría y hoy en día avanzan lentamente en respuestas de la catástrofe.
Mientras los más ricos disfrutan con la mega reforma, la gente trabajadora es la más afectada con el temporal. Hay recursos de sobra para rebajar impuestos a los grandes empresarios, pero no hay cabida al 2% constitucional. La gente alza la bandera con esperanza esperando respuestas, pero al parecer al gobierno patriota en estas circunstancias se le olvidan sus símbolos de los que tanto se jacta.
Martín Valencia Vásquez
Estudiante Admin. Pública UdeC




