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Kast reivindica legado de O’Higgins y llama a fortalecer el sentido del deber, las instituciones y la visión de Estado

Mauricio Ulloa

Con un discurso centrado en el legado de Bernardo O’Higgins, el Presidente José Antonio Kast encabezó este jueves en Chillán Viejo la ceremonia y desfile cívico-militar conmemorativo del 248° aniversario del natalicio del Libertador General Bernardo O’Higgins Riquelme.

Ante autoridades civiles, militares y representantes de la comunidad, el Mandatario destacó la figura histórica del prócer de la independencia y planteó que su legado continúa entregando lecciones para el Chile actual, especialmente en materias como el compromiso con la patria, la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas y la capacidad de enfrentar las dificultades.

Kast recordó que O’Higgins nació hace 248 años en Chillán Viejo y repasó algunos de los principales hitos de su trayectoria, desde su participación en las batallas de El Roble, Rancagua, Chacabuco y Maipú, hasta su período como Director Supremo y su posterior exilio en Perú.

“Recordar a O’Higgins exige algo más. La historia no está hecha sólo para mirarla desde lejos. También está para aprender de ella, sacar lecciones de quienes nos antecedieron y de quienes dieron lo mejor de sí para construir nuestro país”, sostuvo.

El Presidente resaltó tres valores que, a su juicio, marcaron la vida del prócer y que Chile necesita recuperar: las convicciones firmes, el sentido del deber y la fortaleza en la adversidad.

Respecto de las convicciones, Kast destacó la formación de O’Higgins en Chillán Viejo y su vínculo con la fe, señalando que para el prócer la construcción de la República debía estar acompañada de principios sólidos. “Una república necesita instituciones, pero también necesita convicciones firmes”, afirmó.

En cuanto al sentido del deber, el Mandatario sostuvo que O’Higgins entendió el servicio público como una responsabilidad y no como una oportunidad personal. “Quien sirve verdaderamente a su patria, no se pregunta qué puede obtener de ella, se pregunta qué está dispuesto a entregar por ella”, expresó.

Kast también destacó la capacidad del Libertador para sobreponerse a las derrotas, particularmente después del Desastre de Rancagua, cuando debió abandonar Chile y trasladarse a Mendoza. Desde allí, recordó, O’Higgins volvió a organizarse junto a José de San Martín y participó en la preparación del Ejército de los Andes que permitió retomar la lucha por la independencia. “Las dificultades no son una excusa para abandonar el deber. Precisamente en esos momentos es donde el carácter se pone a prueba”, sostuvo.

“Chile no está hecho para resignarse”

El Presidente realizó una reflexión sobre la capacidad del país para enfrentar situaciones adversas y sostuvo que la fortaleza de Chile se encuentra en la capacidad de sus habitantes para levantarse y reconstruir.

“Nuestra historia nos demuestra algo importante: los chilenos no estamos hechos para resignarnos. Estamos hechos para levantarnos, para reconstruir y trabajar, para volver a intentarlo siempre”, afirmó.

En esa línea, hizo referencia a quienes han enfrentado las recientes situaciones de emergencia y dificultades, destacando el esfuerzo y la perseverancia de quienes, a su juicio, representan una fuente de esperanza para el país. “Una nación no solamente se define por los momentos en que todo funciona. Se define especialmente por lo que hace cuando enfrenta la adversidad”, planteó.

Otro de los ejes centrales del discurso fue el llamado a recuperar el sentido de Estado, entendido por el Mandatario como la capacidad de poner los intereses permanentes de Chile por sobre las contingencias políticas.

“O’Higgins dirigió el país durante seis años. Tomó decisiones importantes y tuvo partidarios y adversarios. Su sentido de Estado lo llevó a comprender que conquistar la independencia no bastaba. Había que construir una República capaz de conservar esa libertad”, señaló.

Kast destacó las acciones impulsadas durante el gobierno de O’Higgins para establecer instituciones, fortalecer las Fuerzas Armadas, formar una escuadra, promover la educación y sentar las bases de la nueva República. En ese contexto, afirmó que la libertad requiere instituciones, leyes, orden y autoridad para mantenerse en el tiempo. “La libertad necesita instituciones firmes, leyes, orden y autoridad para perdurar”, sostuvo.

El Presidente extendió esta reflexión hacia los desafíos actuales y llamó a las autoridades y actores políticos a adoptar una mirada de largo plazo. “Las verdaderas naciones, las verdaderas políticas nacionales, no pueden pensar solamente en la próxima semana, en una próxima encuesta o en el próximo titular. Tenemos que pensar en la próxima generación”, afirmó.

Durante su discurso, Kast también destacó la preocupación que O’Higgins mantuvo por el futuro de Chile incluso después de abandonar el país. En particular, relevó su visión estratégica respecto del Estrecho de Magallanes y la necesidad de consolidar la soberanía chilena en ese territorio.

El Mandatario recordó que, desde su exilio en Perú, O’Higgins continuó siguiendo los asuntos nacionales y que, poco antes de morir, manifestó preocupación por Magallanes, cuya importancia estratégica sería posteriormente reafirmada durante el gobierno de Manuel Bulnes.

Para Kast, este episodio refleja la diferencia entre administrar las necesidades inmediatas y gobernar con una perspectiva de futuro. “Gobernar también es pensar en el futuro a largo plazo. Esa es la diferencia entre administrar el presente y tener sentido y visión de Estado”, sostuvo.

Hacia el cierre de su intervención, el Presidente afirmó que, pese a las diferencias entre el Chile de O’Higgins y el país actual, los valores republicanos que marcaron al prócer mantienen plena vigencia.

“El sentido del deber, la fortaleza en la adversidad y el sentido del Estado. Esos valores hicieron posible nuestra independencia, esos valores permitieron levantar nuestra República y esos mismos valores son los que necesitamos para construir el Chile del futuro”, señaló.

Kast llamó además a recuperar la responsabilidad, fortalecer las instituciones y trabajar por un país más seguro y unido.

“Necesitamos recuperar la responsabilidad de cumplir nuestros deberes, necesitamos fortaleza para levantarnos frente a las dificultades, necesitamos instituciones firmes que protejan nuestra libertad y necesitamos autoridades que entiendan que gobernar consiste, sobre todo, en servir a Chile”, afirmó.

Finalmente, el Mandatario sostuvo que el mejor homenaje a Bernardo O’Higgins no consiste únicamente en recordar sus hazañas, sino en asumir en el presente los principios que guiaron su vida pública.

“Ese es el mejor homenaje que podemos rendir hoy al Padre de la Patria. No solamente recordar lo que hizo, sino volver a encarnar las virtudes con las que Bernardo O’Higgins Riquelme sirvió a nuestro país”, concluyó, antes de cerrar su intervención con un llamado a Dios a bendecir a Chile.

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