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Jote de Cobquecura llega a National Geographic gracias al lente de fotógrafo penquista

Francisco Liendo

Un jote de cabeza negra (Coragyps atratus) de Cobquecura fue protagonista en una fotografía publicada este mes por la prestigiosa revista National Geographic España, tanto en su edición impresa como digital.

El autor de la imagen ganadora es Francisco Liendo o @franz_nat en Instagram, un químico farmacéutico penquista y funcionario del Cesfam de Canteras de Quilleco, en la región Biobío, aficionado a perpetuar la fauna, a través del lente.

El joven capturó hace un año la foto en la comuna costera, mientras se encontraba de vacaciones en la región de Ñuble.

La mirada penetrante y la figura imponente de esta ave carroñera llamó su atención.

“Recuerdo salir temprano por la mañana a recorrer la playa entre la espesa bruma. Me llamó la atención un grupo grande de jotes cabeza negra, que, al acercarme, noté que estaban comiendo un lobo marino muerto. En ese contexto, me quedé un buen rato viendo su dinámica de alimentación, hasta que uno voló cerca mío muy confiado y se posó sobre un tronco. Me miró y aproveché el momento para retratarlo de cerca, aprovechando su confianza en mí”, relató el joven a La Discusión.

Tras participar en una convocatoria del medio impreso, usando el hashtag #tufotonatgeo, el equipo editor eligió el registro de Francisco, reconociendo su trabajo con una publicación que muestra al “jote de cabeza negra” en primer plano con un pie de foto.

“Es un tremendo honor ser elegido por alguna foto y ser publicado en la revista National Geographic. De cierta manera, es como uno de los máximos premios que puedo tener como fotógrafo de fauna, por el reconocido prestigio y trayectoria de la revista en esta materia, donde solo son publicados los grandes fotógrafos del mundo. El mayor orgullo que me da haber obtenido este logro, es que siento que es un reconocimiento a mi dedicación y cariño por el mundo animal, que como la mayoría de los fotógrafos de fauna, hacemos con mucho cariño por la naturaleza, con largas caminatas y tiempos de espera”, expresó

El valor asignado, por la revista, a su acierto fotográfico emocionó al profesional, dedicado hace cinco años a retratar y a poner en valor la biodiversidad del país.

“Desde siempre he tenido mucha afinidad por la naturaleza. Me gusta mucho salir de trekking, acampar, apreciar la flora y fauna en general. Llevo 5 años en la fotografía. En ella logré encontrar la forma de retratar toda la belleza de nuestra fauna tan diversa, pero a su vez tan desconocida para la mayoría de las personas. Con mis publicaciones busco darla a conocer, para que se valore y lograr generar un poquito de conciencia, ya que la mayor riqueza de nuestro país está en sus tan ricas formas de vida, tan únicas, y que no estamos priorizando proteger, con el extractivismo descontrolado, relleno de humedales y zonas de sacrificio”, manifestó.

Características

El jote de cabeza negra (Coragyps atratus) o también conocido como zopilote en otros países, es un ave de gran tamaño y gregaria, que se desplaza planeando aprovechando las corrientes de aire. Una de sus principales características es la ausencia de plumas en el cuello y cabeza, lo que le permite acceder para alimentarse a las carcasas o cadáveres de animales sin quedar sucio su plumaje. Misma característica comparten el jote de cabeza colorada y el cóndor.

Dieta

Desde el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Sbap) informaron que se trata de especie carroñera, es decir, se alimenta de cadáveres de otros animales, teniendo un papel fundamental en la cadena ecológica al “hacerse cargo” de cadáveres que, de otra forma, podrían generar problemas de contaminación.

Esta ave está clasificada en categoría de conservación y su distribución es amplia, ya que se desplaza a lo largo del país.

En Sbap destacaron el reconocimiento otorgado a esta especie y su papel en el ecosistema.

“La sensibilidad del fotógrafo al elegir retratar a una especie relativamente abundante y no tan carismática como otras aves, permite valorar a cada ser vivo que forma parte de nuestros ecosistemas, independiente de su aspecto o preferencias alimenticias, y poner en relevancia que la función del jote como especie carroñera puede considerarse un servicio ecosistémico del que los seres humanos nos beneficiamos”, valoraron.

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