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Innovación, inclusión y orígenes: las experiencias de Ñuble que compiten por el Premio LED 2026

Cuatro directores de la región de Ñuble figuran entre los 60 finalistas a los Premios Líderes Educativos Directivos (LED) 2026, que busca reconocer y visibilizar a líderes educativos que, desde las particularidades de sus comunidades y territorios, están transformando la educación e inspirando a otros establecimientos.

En esta nueva edición, los decentes fueron seleccionados entre un total de 1.243 nominaciones recibidas desde las 16 regiones del país. Ahora, un jurado especializado evaluará sus experiencias de liderazgo para definir a los 30 ganadores, que serán anunciados el próximo 24 de agosto.

Mejoras pedagógicas

La directora Andrea Cartes Fierro, de la Sala Cuna y Jardín Infantil Caricias de Bebé de Quillón, es finalista en la categoría Educación Inicial, que destaca experiencias pedagógicas innovadoras y con impacto en el aprendizaje de niños y niñas.

“Es un orgullo estar nuevamente en esta categoría. Siento que es una valoración al trabajo que hemos desarrollado por años en nuestro establecimiento, donde hemos mejorado las prácticas pedagógicas y, desde una reflexión continua, buscamos permanentemente nuevas formas de fortalecer el bienestar y los procesos educativos de nuestros niños y niñas”, expresó.

Cartes explicó que el principal desafío ha sido instalar una cultura de mejora continua, promoviendo la formación permanente de las educadoras y una constante evaluación de las prácticas implementadas en el aula.

Según detalló, este proceso también ha fortalecido la relación con la comunidad, impulsando alianzas con otros establecimientos educacionales, el Cesfam de la comuna y diversos actores locales.

La educadora agregó que el establecimiento ha incorporado progresivamente el enfoque Montessori, buscando que esta metodología no solo se aplique en la sala de clases, sino también pueda extenderse al entorno familiar.

Respecto de los resultados observados en los párvulos, destacó que uno de los principales logros ha sido el fortalecimiento de la autonomía y las habilidades sociales desde los primeros años de vida.

“Actividades cotidianas como regar las plantas del invernadero, emparejar calcetines, tender ropa o realizar ejercicios de trasvasije permiten desarrollar la motricidad fina, ampliar los períodos de concentración y favorecer el aprendizaje mediante la experiencia”, dijo.

Asimismo, indicó que el enfoque pedagógico promueve que los propios niños reconozcan y corrijan sus errores, entendiendo el error como una oportunidad de aprendizaje.

“Ellos mismos van reconociendo en qué se equivocaron y van cambiando y mejorando sus habilidades. El error es parte del aprendizaje y eso fortalece su autonomía y confianza”, concluyó la directora.

Competencias del siglo XXI

El rector del Colegio Bicentenario Padre Alberto Hurtado de Chillán, Daniel Almonte Puentes, recibió el año pasado el Premio LED en la categoría “Aprendizajes base y resultados académicos”. En la edición de este año es finalista en la categoría Innovación Educativa y Competencias para el Siglo XXI.

“Sin duda, para mí es una alegría y un orgullo representar a mi comunidad en esta categoría, impulsando la innovación como un proceso sistemático. Creo que es un reconocimiento a la tarea que realizan de manera permanente los equipos directivos, los profesores y también nuestros estudiantes, quienes acogen estas experiencias de aprendizaje que responden a los nuevos desafíos de la educación”, afirmó.

El rector destacó que el establecimiento ha desarrollado una propuesta educativa que incorpora las competencias del siglo XXI desde los primeros niveles de enseñanza hasta cuarto medio. Entre las iniciativas destaca la implementación de un Taller de Emociones, presente desde prekínder, orientado a fortalecer el bienestar socioemocional de los estudiantes y prepararlos para enfrentar los desafíos personales y sociales de la actualidad.

A ello se suma la apuesta por el plurilingüismo. Además del aprendizaje obligatorio del inglés, los alumnos tienen la posibilidad de estudiar alemán, chino y francés, obteniendo certificaciones internacionales en estos idiomas. “Queremos preparar a nuestros estudiantes para los desafíos locales, pero también para desenvolverse en un mundo globalizado”, explicó Almonte.

Como parte de esa formación global, el colegio desarrolla programas permanentes de intercambio estudiantil. “Los alumnos también tienen la posibilidad de tener intercambios culturales con otros países. Todos los años van dos estudiantes a Nueva Zelanda, en años anteriores se realizaron intercambios con Canadá, y este año viajaron cinco estudiantes a China. Pero también recibimos estudiantes de afuera, este año tuvimos estudiantes de Italia y también de la República Checa”, señaló.

La propuesta educativa también incorpora de manera transversal el desarrollo del pensamiento crítico y el uso de herramientas digitales. Estas habilidades forman parte del currículo institucional y se complementan con asignaturas vinculadas a programación, robótica y lenguajes digitales, donde los estudiantes potencian la creatividad y la resolución de problemas desde edades tempranas.

“Los cursos desarrollan sistemáticamente estas capacidades, integrando la tecnología como una herramienta para aprender, crear y enfrentar los desafíos del futuro”, sostuvo.

El rector enfatizó que la innovación educativa del establecimiento no se limita al uso de nuevas tecnologías, sino que responde a una visión integral de la educación, centrada en la persona.

“Somos un colegio donde la formación humana tiene un lugar fundamental. Junto con innovar en el aula, fortalecemos los valores, el trabajo colaborativo y los principios de nuestro credo como colegio católico”, indicó.

Convivencia e inclusión

El director de la Escuela Básica Santa Elena de Quirihue, Pedro Javier Ibáñez Orellana, es finalista en la categoría Convivencia e Inclusión, reconocimiento que destaca iniciativas educativas orientadas a promover ambientes escolares respetuosos, participativos y centrados en el bienestar de los estudiantes.

La noticia tomó por sorpresa al docente, quien explicó que fueron sus propios colegas quienes decidieron postularlo al reconocimiento.

“Esto me pilló de sorpresa porque mis colegas fueron los que me postularon, yo no tenía idea. Lo recibo con mucha alegría. Somos una escuela rural relativamente pequeña y todo el trabajo que hacemos es en conjunto con los profesores, así que si ellos me postularon significa que estamos haciendo las cosas bien”, expresó.

La Escuela Básica Santa Elena atiende actualmente a 22 estudiantes, desde primero a cuarto básico, bajo la modalidad multigrado, impulsando diversas estrategias para fortalecer la convivencia escolar, priorizando el respeto, el buen trato y la inclusión como ejes fundamentales del proceso educativo.

“Hemos hecho varias actividades relacionadas en convivencia para mejorar, más que nada, el buen trato entre los estudiantes. Se han hecho talleres con una dupla psicosocial que viene algunos días en la semana a brindarnos apoyo, y se hace un trabajo también con los apoderados y estudiantes”, explicó

El docente indicó que estas iniciativas forman parte de un plan de trabajo elaborado de manera colaborativa entre el equipo docente y el coordinador del establecimiento, con acciones desarrolladas durante todo el año escolar.

Según señaló, los resultados han sido positivos y se reflejan en una mejora del clima escolar. “Se ha fortalecido el buen trato entre los estudiantes, que era nuestro principal objetivo. La importancia de la convivencia es enorme, cuando existe una buena convivencia entre todos los integrantes de la comunidad educativa, especialmente entre los estudiantes, los resultados académicos y los aprendizajes también mejoran. Eso hace que el trabajo sea mucho más positivo para todos”, concluyó.

Lengua y cultura mapuche

La educadora Lidia Fernández Suazo, directora del Jardín Infantil y Sala Cuna Campanita de Chillán Viejo, es finalista al Premio LED 2026 en la categoría Educación Inicial. La profesional valoró esta nominación como un reconocimiento al trabajo que diariamente realizan los equipos de educación parvularia en la región.

“Esto es un orgullo, me siento honrada de que me hayan nominado desde la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji). Es una tremenda responsabilidad representar a mis colegas de la región, porque sé que ellas entregan todo el amor y cariño en el trabajo que realizan con los niños y niñas”, expresó.

La innovación que permitió al jardín infantil ser destacado comenzó en 2023, a partir del convenio de colaboración entre Junji y Conadi, que permitió incorporar al equipo educativo a una educadora de lengua y cultura indígena, Aurora Morales Paine, a quien la comunidad reconoce cariñosamente como “Ñañita”.

“Nosotros tenemos un sello medioambiental y desde ahí descubrimos que nuestro proyecto educativo tenía una relación muy profunda con la cosmovisión mapuche, especialmente en la manera en que ellos entienden el respeto y el cuidado por la naturaleza”, señaló.

La incorporación de nuevos enfoques pedagógicos también permitió fortalecer la relación con las familias y recuperar la participación de la comunidad educativa, especialmente después de los desafíos generados por la pandemia. La educadora destacó que la llegada de la educadora de lengua y cultura indígena, junto con otras iniciativas del jardín, permitió volver a motivar a niños, niñas y familias.

Entre las actividades desarrolladas se encuentran talleres familiares para la confección de material educativo, además de la implementación de un huerto medicinal y un huerto comunitario, espacios donde los párvulos y sus familias participan en procesos de siembra, cosecha y consumo de los productos cultivados.

“Las familias participan activamente en las experiencias que realizamos. Los niños y niñas pueden aprender desde la práctica, conectándose con la tierra y comprendiendo el valor de los alimentos y la naturaleza”, explicó.

Uno de los principales desafíos del jardín es continuar promoviendo el rescate y revitalización de la lengua y cultura mapuche, acercando estos conocimientos a otras comunidades educativas.

Fernández destacó que este trabajo incluye el aprendizaje de palabras en mapudungún, la tradición oral, la medicina natural y los saberes vinculados a la gastronomía, elementos que forman parte del patrimonio cultural vigente.

“La cosmovisión mapuche es un sistema de pensamiento basado en el equilibrio y la interconexión con todos los seres vivos. Nosotros también somos parte de la naturaleza, y esa mirada es la que queremos transmitir a nuestros niños y niñas”, afirmó.

“Este trabajo lo hemos realizado con mucha dedicación, respeto por la cultura mapuche y mucho amor. Aquí hay una transformación de la mirada, donde la cosmovisión mapuche se convierte en una fuente de aprendizaje para toda la comunidad”, concluyó la educadora.

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