A tres semanas de asumir formalmente la rectoría de la Universidad de Concepción -hito que la convertirá en la primera mujer en liderar la institución en sus 107 años de historia-, Jacqueline Sepúlveda Carreño llegó hasta el Campus Chillán para sostener una reunión clave con las futuras autoridades locales.
En el encuentro, la futura rectora no solo reafirmó su compromiso con la descentralización universitaria, sino que también destacó una señal concreta: nombró a dos mujeres -las académicas Macarena Dávila como directora y Susana Fischer como subdirectora- para conducir el campus durante los próximos cuatro años.
La visita se enmarca en el programa intercampus comprometido en su campaña, que busca mayor presencia territorial, integración entre sedes y, especialmente, avanzar hacia una gobernanza con mayor autonomía para regiones como Ñuble.
“Esta es una de las tantas reuniones que vamos a tener, puesto que nuestra rectoría lo que busca es mucha presencia en los distintos campus, a través del programa intercampus que está comprometido en nuestra campaña. La directora del campus será Macarena Dávila, y la subdirectora es la señora Susana Fischer. Dos mujeres van a tener la misión de conducir los destinos de los próximos cuatro años del campo Chillán. Las capacidades hoy día están tanto en hombres como en mujeres y fue una decisión sobre la base de un perfil, justamente de las capacidades, y hacia las prioridades de nuestro programa, quién puede ser capaz de cumplirlas y llevarlas a cabo”, afirmó.
-En su programa de gobierno universitario, usted reconoció el centralismo desde Biobío hacia Ñuble. Lo identificó como un problema. ¿Qué medidas concretas implementará a corto y mediano plazo para fortalecer la autonomía, en este caso, del campus Chillán?
-Primero hay que contextualizar. El ecosistema de educación superior es tremendamente centralista, entonces, una de las cosas que nosotros vamos a promover como rectoría es la descentralización fuerte en términos de que las universidades regionales, y específicamente la Universidad de Concepción, hace un tremendo aporte por su vocación pública a los procesos de descentralización. Eso, desde la mirada más holística, desde lo que significa un ecosistema de educación superior. Pero, si analizamos desde el interior de nuestro de nuestra universidad, también se ha presentado el centralismo en esta gestión, y digámoslo, desde hace muchos años. Y lo que buscamos es justamente iniciar procesos de descentralización que nosotros denominamos igualdad de trato para los campus. Somos una sola universidad que tiene presencia en dos regiones, pero somos desde el concepto básico una sola universidad, y por lo tanto, se requiere igualdad de trato. Y no tan solo porque es una visión que tenemos como nuevo equipo, sino que también tenemos que prepararnos para los próximos procesos de evaluación ante la Comisión Nacional de Acreditación. Y uno de los aspectos a trabajar para ser exitosos en una próxima evaluación de la Comisión Nacional de Acreditación es justamente igualar la cancha o tener igualdad de trato en términos de desarrollo, de crecimiento, de gobernanza y autonomía. Esos son procesos que uno los tiene que trabajar, no son cosas que uno las decide y que se hacen de un día para otro. Además, el Campus Chillán está inserto en una región diferente a la Región del Biobío, está en la Región de Ñuble. Entonces, tenemos un sinnúmero de parámetros y factores a considerar para tener una estrategia de descentralización en la Universidad de Concepción.
-Usted mencionó el programa intercampus. Uno de los diagnósticos que se hizo durante la campaña fue la débil integración entre los campus desde la universidad. ¿Cómo esto va a poder equilibrar oportunidades académicas y de desarrollo en el Campus Chillán?
-Es importante hacer una acotación. El diagnóstico que presentó nuestra candidatura se basa en una serie de reuniones de manera personalizada con distintos académicos, incluyendo los tres campus. Y de esas reuniones, uno de los factores críticos que fueron presentados es su falta de integración. Luego, ese diagnóstico fue presentado en las diversas reuniones y durante la campaña, eso se ratifica. Se ratifica especialmente al venir al Campus Chillán o al ir al Campus Los Ángeles. Por lo tanto, frente a dos diagnósticos, uno, que fue más bien de campaña, propio del equipo, y después un diagnóstico más colectivo, es evidente que esta es una de las prioridades. Y por eso pensamos que, al analizar que, efectivamente, los campus no están integrados, se pierden oportunidades de crecimiento y desarrollo. Se pierden oportunidades de aunar esfuerzos, de generar sinergia, pero por sobre todas las cosas, se pierden oportunidades para que los estudiantes del Campus Chillán conozcan también nuevas áreas del conocimiento, nuevos laboratorios, nuevos profesores para trabajar, colaborar y generar un mayor capital social entre nuestros estudiantes. Entonces, el programa intercampus busca abordarlo desde el punto de vista de la docencia, los procesos formativos, y también desde el punto de vista de oportunidades para que nuestros estudiantes puedan tener mayor acceso a otros laboratorios de investigación y a otros laboratorios de desarrollo. Y esto es bidireccional, no significa que solamente van a ir los estudiantes del Campus Chillán hacia Concepción o Los Ángeles, sino que también los estudiantes de Concepción puedan tener trabajo colaborativo con los Campus Chillán y Los Ángeles.
-Se espera que en el mediano plazo, la dirección general del Campus Chillán evolucione hacia una vicerrectoría. ¿Qué beneficios traerá esto? ¿En qué se va a notar?
-Al alero del proceso de descentralización de la Universidad de Concepción, nosotros vemos que el Campus Chillán tiene todas las capacidades y las competencias para tener mayor nivel de autonomía. Se trata de una autonomía mayor y un nivel de gobernanza diferente. Por lo tanto, frente a una región distinta, donde se requiere tomar decisiones más rápidas, es evidente que necesitamos la figura de un vicerrector(a). Eso no va a ser de manera inmediata, eso tiene que ser aprobado por una serie de instancias, que son las instancias colegiadas, desde el consejo académico, el directorio, para mostrar que, efectivamente, nuestra universidad, el Campus Chillán, puede tener cierto nivel de autonomía en la toma de decisiones y una mejor relación justamente con el Gobierno Regional.
-¿Qué inversiones prioritarias contempla para el Campus Chillán en el corto o mediano plazo?
-El tema de infraestructura fue transversal a las cuatro candidaturas. Eso es importante destacar. Las cuatro candidaturas presentaron durante toda la campaña como prioridad el crecimiento y desarrollo para los campus. Ahora, cuando los recursos son escasos, uno tiene que priorizar hacia dónde van a ir los procesos de mejora de infraestructura. Nosotros nos hemos propuesto, como primera instancia, infraestructuras que estén directamente vinculadas a los procesos formativos, o sea, pregrado y posgrado. Y en una segunda etapa, obviamente, a procesos vinculados con investigación y desarrollo. Queremos mejorar la calidad de las aulas, también queremos tratar de generar nuevas aulas para nuestros estudiantes, pero si la pregunta concreta es cuáles son las prioridades y cuáles son a corto plazo, fundamentalmente los procesos formativos. Pero hay que hacer hincapié en algo. Normalmente, se piensa que infraestructura es solamente física, ahí hay un error. Hay un error conceptual. La infraestructura también es virtual, y para eso vamos a crear el programa de transformación digital, que va a permitir que nuestra universidad sea más competitiva justamente en el ámbito de la infraestructura virtual. Así que es importante destacar eso, muchas veces se confunde con un programa de infraestructura que solamente son más edificios, más construcciones. En las universidades modernas lo que se busca también es infraestructura virtual, calidad de los procesos virtuales, gobernanza de datos, temas de ciberseguridad y, por supuesto, la integración de las plataformas.
-¿Cuál es su opinión respecto de la propuesta que ha levantado el mundo político en torno a acortar las carreras, como una manera también de asegurar el financiamiento? ¿Se podría materializar en todas las carreras o solo en algunas?
-Al respecto, quisiera relevar el rol público que tiene la Universidad de Concepción. Nosotros tenemos un porcentaje alto de estudiantes que son de los quintiles más bajos, y ahí se releva nuestro compromiso con la comunidad, porque nuestra universidad es una de las principales universidades que genera movilidad social. Entonces, obviamente, para algunos estudiantes, no para todos, pero existe un porcentaje no menor de estudiantes que el inicio, el primer año de su carrera, no es tan fácil como para otros estudiantes. Por lo tanto, muchos inclusive denominan que ese es un curso en que hay que hacer nivelaciones, mejoras, especialmente en comprensión lectora, habilidades matemáticas, habilidades de las ciencias básicas, fundamentalmente. Entonces, yo creo que -y lo enlazo con lo primero, la descentralización-, es probable que nuestros estudiantes todavía requieran esa nivelación. Cuando logremos esa nivelación y tengamos a los estudiantes en igualdad de condiciones, creo que es factible hacer una reducción del tiempo. Pero por el momento, la pregunta es: ¿Queremos generar mayor movilidad social? ¿Queremos fortalecer el componente público, el rol público de la universidad? ¿O queremos definitivamente acortar carreras y generar un mayor nivel de frustración en nuestros estudiantes? Ese es el debate que hay que tener. No basta solamente con decir que vamos a acortar las carreras, tenemos que incorporar factores adicionales, y uno de ellos es cuál es el rol público que cumplen las universidades y cuál es el rol público que, de alguna manera, favorece el desarrollo y el crecimiento, no tan solo del país, sino que de las diversas regiones, porque las regiones hacemos un aporte increíble al desarrollo del país. Entonces, yo siento que en esa ecuación faltan factores para la discusión, y uno de los factores que yo voy a introducir como rectora de esta universidad es el rol público que cumplen las universidades y, por otro lado, la descentralización.
-Hace dos décadas, el Campus Chillán se abrió hacia otras áreas. Un campus eminentemente agrícola creó las carreras de Derecho e Ingeniería Comercial, lo que fue muy bien recibido por los jóvenes y sus familias. Sin embargo, en los últimos años no ha habido una mayor proyección de abrirse hacia más áreas. ¿Han pensado, a futuro, poder abrirse hacia otras áreas del conocimiento en el Campus Chillán?
-Nosotros queremos mantener el sello que tiene el Campus Chillán, pero sentimos que hoy hace falta incorporar carreras vinculadas al área tecnológica. Y nuestra propuesta a mediano plazo es tratar de que el Campus Chillán también tenga carreras vinculadas al área de la ingeniería. Creo que ahí nuestra universidad puede hacer un aporte interesante para la región, porque finalmente es lo que nos interesa, más que tener más carreras. Aquí lo importante es cómo hacemos atracción, pero al mismo tiempo retención del talento en la Región de Ñuble. Porque hay que tener ojo en eso. No queremos tener un aumento de cesantía ilustrada. Podemos tener muchísimas carreras, pero tenemos que pensar que ese sueño de ese estudiante, que es un sueño familiar, también se convierta en una posibilidad de desarrollo para esa persona. Entonces, tenemos que hacer un estudio, efectivamente, de cuáles son las necesidades de la Región de Ñuble y cómo nuestra universidad puede aportar a eso sin caer en esto de la cesantía ilustrada. Nosotros sentimos que, si bien el agro ha sido un fuerte componente y un relevante componente para la Región de Ñuble, ahora es necesario incorporar ciertas carreras que estén vinculadas a los procesos tecnológicos que van a acompañar al desarrollo del agro, pero siempre considerando sentido de pertinencia y pertenencia que es fundamental para la creación de nuevas carreras.
-¿Usted se manifestó hace unos días contraria a quitarle la gratuidad a los mayores de 30 años. ¿Por qué?
-No me he manifestado de manera contraria ni de manera positiva frente a una posición. Lo que he dicho, es que eso requiere mayor análisis, porque la pregunta que yo puedo hacerle ahora: ¿Por qué 30? ¿Por qué no 29? ¿Por qué no 31? Yo siento que nuevamente requiere mayor análisis la toma de decisiones, y es algo que nuestra universidad lo puede hacer muy bien, que es incorporar evidencia para la toma de decisiones. Hoy, las decisiones son prácticamente muy políticas, pero yo creo que las universidades tienen la obligación moral de ser la reserva ética, pero, al mismo tiempo, tienen la obligación de proveer evidencia científica para los tomadores de decisiones. No olvidemos que nosotros, las universidades en su conjunto, somos las entidades que mayor credibilidad tenemos, una de las mayores, junto con bomberos y la radio. Por lo tanto, la sociedad espera de nosotros la evidencia para este tipo de diseño e implementación de políticas públicas en el área de la educación superior. Entonces, yo lo que quiero es abrir el debate, y ver cuáles son las razones por las cuales se toma una edad específica y no otra, y también cuáles son las consecuencias que eso puede tener, nuevamente pensando en el desarrollo y crecimiento de las regiones. Vuelvo a incorporar el concepto de descentralización. Esto es una decisión de ese tipo. ¿De qué manera impacta a la Región de Ñuble? Esa es la pregunta del día. Una decisión de este tipo, ¿de qué manera impacta a la Región de Biobío? Esas son las preguntas que hay que hacer hoy, porque no todos somos iguales, nuevamente la diversidad territorial, nuevamente la diversidad de los desarrollos de las comunidades y los territorios. Cada región tiene una realidad diferente. Entonces, yo invito, voy a invitar, por supuesto, a tener un análisis mucho más exhaustivo, incorporando factores que hoy no están incorporados.




