La reactivación del trabajo conjunto entre el Gobierno Regional y el Ministerio de Obras Públicas para actualizar el Convenio de Programación de Vialidad es una señal positiva para Ñuble. Permite retomar una herramienta de financiamiento y ejecución de obras y abre la posibilidad de ordenar prioridades y proyectar iniciativas estratégicas que pueden incidir directamente en el desarrollo económico, social y territorial de la región. El desafío es transformar esa voluntad de colaboración en compromisos concretos, con plazos, financiamiento y una hoja de ruta que permita avanzar desde los anuncios hacia las realizaciones.
La reunión encabezada por el gobernador Óscar Crisóstomo y el seremi de Obras Públicas, Luis Carrasco, permitió revisar una cartera de proyectos cuya importancia trasciende el ámbito sectorial. La Ruta de la Costa, el Paso Internacional Minas Ñuble, el futuro Aeropuerto Regional y el Complejo Policial de la PDI son iniciativas que pueden contribuir a mejorar la conectividad, fortalecer la seguridad y ampliar las oportunidades de crecimiento de un territorio que todavía enfrenta importantes brechas de infraestructura.
Es relevante recuperar la coordinación entre ambas instituciones. La experiencia demuestra que las grandes obras públicas requieren continuidad, capacidad técnica y acuerdos que sobrevivan a los cambios de autoridades. Para una región joven, que todavía debe consolidar su estructura de servicios y su integración territorial, disponer de una planificación compartida constituye una condición necesaria para avanzar con mayor certeza.
La Ruta de la Costa representa una oportunidad para mejorar la conectividad de localidades que históricamente han permanecido más alejadas de los principales centros urbanos, además de potenciar actividades productivas y turísticas. El Paso Internacional Minas Ñuble, por su parte, plantea una perspectiva de integración con Argentina que exige estudios rigurosos, coordinación interregional y una evaluación realista de sus posibilidades de concreción. No basta con reconocer su potencial: es indispensable establecer las etapas que permitirían convertirlo en una alternativa efectiva de conexión internacional.
Algo similar ocurre con el futuro aeropuerto regional, una infraestructura que debe analizarse desde una mirada de largo plazo, considerando sus implicancias para la conectividad, la actividad económica y la competitividad territorial. La priorización de estas iniciativas debe ir acompañada de definiciones técnicas y financieras que permitan distinguir las etapas de estudio, diseño y ejecución, evitando que proyectos de alto interés público permanezcan indefinidamente en el terreno de las expectativas.
La reactivación del convenio es una oportunidad para fortalecer la capacidad de gestión pública regional. Para aprovecharla, será fundamental transparentar las prioridades, precisar los recursos comprometidos y establecer mecanismos de seguimiento que permitan a la ciudadanía conocer los avances y eventuales dificultades de cada iniciativa.




