La Alta Dirección Pública se encuentra activa en Ñuble, aunque todavía lejos de cubrir todas las vacantes que dejó el cambio de administración. Actualmente son cinco los cargos regionales que están siendo concursados: las direcciones regionales del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (en postulación aún), Registro Civil, Senapred y Serviu, además de Sernatur, el cual también se encuentra en evaluación.
El detalle de los concursos muestra, sin embargo, que los procesos están en distintas etapas. El cargo del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas recién se encuentra en fase de postulación, con cierre previsto para el 14 de septiembre. Registro Civil ya pasó a evaluación de competencias, luego de que 34 de sus 200 postulantes avanzaran desde el análisis curricular. En Senapred son 11 los candidatos que serán entrevistados, mientras que Serviu tiene 21 postulantes en evaluación directiva. Sernatur, en tanto, llegó a septiembre con 10 candidatos seleccionados para entrevista.
En otras palabras, la fotografía actual no es la de una administración regional sin conducción, sino la de varios servicios funcionando con autoridades titulares aún pendientes. Y allí aparece una discusión menos evidente: cuánto importa apurar los concursos y cuánto, en cambio, asegurar que quienes lleguen sean efectivamente los mejores perfiles.
La excepción que concentra la atención
El caso que más atención concita es el Servicio de Salud Ñuble (SSÑ). Su dirección permanece en calidad de subrogante desde junio, cuando Marianela Sandoval asumió tras la salida de Elizabeth Abarca. Sandoval es funcionaria de carrera y había llegado en 2024 a la Dirección de Atención Primaria mediante concurso ADP.
La situación tiene una particularidad: a diferencia de los cinco concursos que actualmente avanzan, el cargo de director del SSÑ no figura entre los concursos ADP en desarrollo. La Discusión ya había advertido en agosto que, pese a la apertura de concursos para otros servicios de salud del país, el cargo seguía sin ser llamado.
La demora adquiere mayor relevancia por el momento que atraviesa la red asistencial, marcada por la puesta en marcha del nuevo Hospital Regional. En junio, además, el Hospital Clínico Herminda Martín quedó también bajo una dirección subrogante, luego de la salida de Luz María Morán. Así, dos de los cargos centrales de la red sanitaria regional han quedado temporalmente en manos de subrogantes.
Pero la subrogancia no necesariamente equivale a vacío de conducción. En muchos casos, quienes asumen son profesionales que conocen desde dentro los servicios, sus equipos, procedimientos y problemas. Esa continuidad puede incluso constituir una ventaja frente a una autoridad que llegue desde fuera y necesite meses para comprender el funcionamiento de una repartición.
El dilema, entonces, no parece reducirse a subrogante versus titular. Una conducción provisoria puede garantizar continuidad, pero también tiene límites para proyectar decisiones de largo plazo. La propia discusión registrada por este medio en mayo advertía que las subrogancias, aunque transitorias, pueden prolongarse y convertirse en antesala de los nombramientos definitivos.
El seremi de Gobierno, Marco Muñoz, puso el acento precisamente en esa diferencia. Defiendió el funcionamiento de los servicios bajo subrogancia y planteó que la prioridad debe estar en seleccionar perfiles con capacidad técnica, liderazgo y experiencia, más que en acelerar artificialmente los procedimientos.
La cuestión de fondo es, por tanto, si Ñuble necesita más rapidez o más certezas. Los cinco concursos actualmente en marcha muestran que el sistema está funcionando y avanzando, pero también que sus tiempos no son inmediatos. Y mientras esos procesos concluyen -y otros, como el del SSÑ, siquiera comienzan- serán los subrogantes quienes continúen sosteniendo buena parte de la gestión pública regional.



