Fue en mayo de 2025 que las autoridades de Justicia y de Gendarmería en Ñuble, celebraron en Chillán, la creación del primer centro intrapenitenciario para la rehabilitación al consumo de drogas en la región, destacando que la iniciativa -que reflejaba el corazón mismo de los propósitos de la reinserción- sólo era parte de otros 14 planteles penitenciarios en el país.
Para habilitar el centro, se eliminó la antigua sección juvenil que operaba en el ala que tras el terremoto de 2010, dio lugar a la sección penitenciara femenina.
Precisamente, cuando las mujeres que estaban en condición de internas, fueron trasladadas a la nueva cárcel de Bulnes, se empezó a trabajar en el centro de rehabilitación, con cupo para unos 20 reos.
A poco más de un año de andar, el centro podría ser incluso eliminado sin que los resultados o el cumplimiento de objetivos sea la razón.
Conforme a lo anunciado en Concepción por el subsecretario de Justicial, Luis Silva, el gobierno busca trasladar a la cárcel de Chillán a todos los internos del Centro de Reclusión de Coronel (Cereco), condenados como menores de edad bajo la Ley de Responsabilidad Penal Adolecente, que ya hayan cumplido los 18 años.
Explicó Silva, que la legislación permite que jóvenes que han cumplido los 18 años sean trasladados a las denominadas secciones juveniles cuando se encuentran condenados, práctica que dejó de realizarse después de la pandemia, pero que el Gobierno busca recuperar.
“Nosotros estamos recuperando eso, hay un compromiso explícito por parte de Gendarmería de tener habilitada la sección juvenil en la Región de Ñuble”, señaló, en la línea de que se trata de una idea en evaluación.
La idea cobró especial fuerza luego de un episodio de violencia ocurrido en plantel coronelino en el que uno de los tutores fue retenido por los internos.
Sin embargo, el compromiso al que alude el subsecretario Silva, genera una pregunta evidente en nuestra región: ¿Qué va a pasar con el centro de rehabilitación?
El seremi de Seguridad (ministerio al que Gendarmería ya pertenece al menos desde el plano legal), Héctor Ponce, explica que “lo que hasta el momento sabemos es que se le pidió a Gendarmería Regional que se hiciera un estudio de factibilidad, porque de concretarse la intención del Gobierno, la sección juvenil debería establecerse en las dependencias donde hoy funciona este centro de rehabilitación”.
La Discusión buscó respuestas en Gendarmería Regional Ñuble, lo que finalmente no se concretó.
Ñuble sin cárceles de menores
La región de Ñuble nunca ha contado con una cárcel de menores, por lo que aquellos adolescentes de hasta 17 años y 11 meses que han sido condenados a penas privativas de libertad en nuestra zona, deben ser siempre internados en el Cereco.
Si bien hasta antes del 2015, la cantidad de menores de Ñuble que formaban parte de ese plantel, rara vez superaba los diez casos, con el tiempo esta situación fue al alza, por lo que en Coronel también han debido afrontar problemas de infraestructura, seguridad y recursos.
Julio Anativia, delegado presidencial del Biobío, dijo al respecto a Diario Concepción, que existen casos tanto de personas condenadas como de quienes se encuentran en proceso, con situaciones que “se extienden más allá de lo que sería razonable”.
Por tal razón apuntó a la seguridad de los funcionarios de la unidad, como uno de los flancos que más riesgo corre por esta situación.
El Cereco recibió recursos por $295 millones para mejoras, cifra muy superior a lo que se ha destinado a Chillán desde el 2014.




