La búsqueda de un terreno se ha convertido en uno de los principales obstáculos para cien familias de Coihueco que llevan años esperando concretar el sueño de la casa propia. Esta semana, sus integrantes llegaron hasta la explanada de los edificios públicos para realizar una manifestación pacífica y entregar una carta al Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) de Ñuble, solicitando apoyo estatal para adquirir un paño que permita desarrollar un proyecto habitacional.
El presidente del comité habitacional Fuerza Campesina, Lucas García, explicó a La Discusión que la falta de terrenos urbanos disponibles ha impedido avanzar en una solución para sus integrantes, muchos de los cuales viven como allegados o arrendatarios y han pasado por otros comités sin conseguir resultados.
“Hoy día prácticamente no hay terrenos urbanos para nuevos proyectos habitacionales, además el último se entregó hace 10 años y solo nos hemos encontrado con terrenos rurales muy caros que no están al alcance de las familias ni del subsidio. Estamos en una situación desesperada de encontrar apoyo de autoridades estatales para que impulsen una compra de terrenos adecuados para avanzar en una solución”, manifestó.
La dificultad no se limita a encontrar una superficie disponible. También se requiere que los terrenos cumplan las condiciones urbanísticas y técnicas para desarrollar viviendas con financiamiento público. En el caso de las familias de Coihueco, la alternativa de adquirir predios rurales de alto valor se vuelve especialmente compleja por sus condiciones económicas.
“Hemos ahorrado, sin embargo, viviendo en una comuna rural, donde hay muy poca fuente de trabajo, los sueldos son muy bajos, por lo tanto, para nosotros el ahorro que se pide es muy alto y el hecho que los terrenos sean tan caros significa que tenemos que ahorrar más y eso es muy difícil”, agregó García. Algunos integrantes llevan cerca de una década esperando una solución y reuniendo recursos para financiar su vivienda.
Gestión de hectáreas para viviendas
El problema se inserta en un escenario regional marcado por un déficit habitacional estimado en 22 mil viviendas y por las dificultades para disponer de suelo apto para proyectos públicos. Sin embargo, las cifras de gestión muestran un panorama con avances y desafíos pendientes.
De acuerdo con el Noveno Reporte de la plataforma colaborativa en vivienda Déficit Cero 2025, a julio de ese año Ñuble había gestionado 29,2 hectáreas, superando en un 13% la meta regional de 25,8 hectáreas. Además, la cantidad de viviendas en ejecución aumentó un 20% entre marzo de 2022 y julio de 2025, pasando de 4.405 a 5.282 unidades. La región también figura entre las que cumplieron o superaron sus metas del Plan de Emergencia Habitacional.
No obstante, el mismo documento advierte una diferencia en otro indicador relevante: Ñuble no registraba procedimientos de habilitación normativa de terrenos, ni finalizados ni en desarrollo. A nivel nacional, en cambio, se contabilizaban 39 procesos en 12 regiones, con capacidad para viabilizar 11.287 viviendas.
Esta herramienta permite establecer condiciones urbanísticas especiales para facilitar el desarrollo de proyectos habitacionales en determinados terrenos. Su ausencia en Ñuble no significa que no exista suelo disponible ni que no se construyan viviendas, pero sí evidencia que la región no había recurrido a este mecanismo para ampliar la oferta de terrenos habilitados, apunta el informe.
Frente a este escenario, el Ministerio de Vivienda impulsa iniciativas como el Plan Eriazo Cero y Operación Sitio 2.0, orientadas a recuperar terrenos fiscales subutilizados y fortalecer el banco de suelo público. Medidas que apuntan a una dificultad que, para las cien familias de Coihueco, tiene una expresión concreta: después de años de espera, todavía no cuentan con un terreno donde comenzar a construir su futuro.




