La creatividad, el trabajo colaborativo y el interés por la tecnología impulsaron a un grupo de estudiantes del Liceo Pueblo Seco a desarrollar proyectos de robótica por iniciativa propia.
Con autogestión y el apoyo del establecimiento, las y los jóvenes comenzaron construyendo un robot capaz de detectar y esquivar obstáculos. Para ello utilizaron un kit de electrónica, un chasis, una placa Arduino como controlador y un sensor ultrasónico HC-SR04, que permite calcular distancias y orientar el desplazamiento del prototipo. Actualmente, el equipo trabaja en un nuevo desafío: la creación de un brazo robótico.
El proceso contó con el respaldo de la comunidad educativa. Docentes y equipo directivo escucharon las inquietudes de los estudiantes y facilitaron espacios y tiempos dentro del liceo para realizar pruebas, perfeccionar el robot y compartir sus avances. A este acompañamiento se sumó el compromiso de las familias, que brindaron apoyo afectivo y logístico para que el grupo pudiera reunirse y continuar trabajando fuera del horario escolar.
La rigurosidad y constancia demostradas despertaron el interés de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Biobío, que invitó al grupo a conocer sus instalaciones en la sede Concepción. En esta experiencia pedagógica, las y los estudiantes fueron acompañados por la profesora Elcira Gómez.
“Nuestro primer proyecto fue un robot esquivador de obstáculos. Usamos una placa Arduino como controlador y un sensor ultrasónico que funcionó como sus ojos, permitiéndole calcular la distancia y esquivar objetos. Actualmente nos encontramos trabajando en un brazo robot”, explicaron los estudiantes.
El equipo está integrado por Matías Esteban Baeza de la Cruz, Amanda Patricia Chávez Vásquez, Martina Monserrat Ignacia Olate Medina, Agustín Alexander Riquelme Pino, Felipe Alejandro Saldía Quintana, Fernanda Aylin Sandoval Zapata, Sofía Alejandra Cofré Córdova, Valentina Dominique Tapia Contreras, Víctor Eduardo Valladares González, Daniela Valentina Sandoval Sandoval, Héctor Abraham Isaac Saldía Millar y Matías Alejandro Cortés Herrera, estudiantes de 2°A.




