En el marco de sus 81 años de vida, el Hogar de Cristo anunció una serie de cambios en su forma de trabajo en la Región de Ñuble, enfocados en adecuar sus servicios a las distintas realidades de pobreza que existen hoy en el territorio.
La institución inició un proceso de transformación que busca abrirse más a la comunidad, fortalecer el trabajo territorial y reforzar el acompañamiento a personas en situación de mayor fragilidad.
Uno de los principales anuncios es que el edificio del Hogar de Cristo en Chillán pasará a funcionar como Centro Regional, abierto a la comunidad y disponible para juntas de vecinos, organizaciones y personas que requieran espacios para reunirse, generar encuentros o desarrollar acciones solidarias. En este lugar continuarán operando los servicios de la institución y se habilitarán nuevas líneas de apoyo.
Entre las novedades se encuentra la implementación de un centro integrado, orientado a personas adultas mayores, personas con discapacidad y personas en situación de calle que requieren apoyo para seguir adelante en su vida de manera autónoma.
Este espacio funcionará de lunes a viernes y permitirá vincular a las personas con áreas como empleo, vivienda, salud, recreación y redes sociales.
Eso sí, el cambio no estuvo exento de polémica. Durante 2025 se anunció el cierre definitivo de la hospedería, por lo que los servicios de noche ya no funcionarán más en el hogar de Chillán. Esto genero molestia en los usuarios y también sembró dudas sobre dónde pasará la noche aquellas personas que pernoctan en la calle.
El jefe de Operación Social Maule Sur–Ñuble del Hogar de Cristo, Mauricio Zorondo, conversó con Radio La Discusión sobre todos estos cambios y volvió a indicar que el cierre de la hospedería no es más que una reestructuración, aun cuando fueron desvinculados trabajadores.
En ese sentido, se anunció el inicio de un programa de apoyo territorial para personas en situación de calle, con foco en trabajo, vivienda y salud, y la ampliación de la cobertura de sus programas de apoyo al adulto mayor en las comunas de Bulnes y San Carlos, duplicando la atención de 30 a 60 personas.
Estos cambios, según Zorondo, se enmarcan en una nueva forma de acompañar a las personas, priorizando el trabajo en los territorios, el vínculo con las comunidades y la construcción de oportunidades desde los propios espacios donde habitan quienes enfrentan mayores niveles de exclusión.
– ¿Qué anunció el Hogar de Cristo en Chillán durante las últimas semanas?
– El Hogar de Cristo está cumpliendo 81 años de vida. En este tiempo seguimos el legado del Padre Hurtado y estamos convencidos de construir una cultura de respeto al pobre.
Durante todo este tiempo hemos ido adecuando cada vez más nuestras maneras a las distintas pobrezas que van surgiendo. La pobreza que nosotros vivimos hoy día no es la pobreza que vivía el Padre Hurtado cuando comenzó el Hogar de Cristo.
En esas condiciones, lo que estamos haciendo es un proceso de transformación y de cambio de las formas en que atendemos a las personas. Por eso, en Chillán, lanzamos grandes noticias, en nuestra dependencia de calle Independencia con Cocharcas.
El edificio que tenemos ahí va a pasar ahora a ser nuestro centro regional, abierto a toda la comunidad. Las juntas de vecinos y las personas que requieran espacios para reunirse, para generar una jornada o un encuentro, van a poder tener ese espacio a disposición de la comunidad.
En ese lugar van a estar operando los servicios del Hogar de Cristo. También vamos a estar en condiciones de ofrecer ese espacio para que otras personas que hacen acciones solidarias puedan usarlo como su lugar de funcionamiento.
– ¿Qué tipo de servicios nuevos se incorporan en este espacio?
– Además de ser el centro regional, vamos a tener servicios nuevos. Parte de ese espacio va a ser ocupado por un centro integrado.
Se trata de un lugar donde las personas con ciertas fragilidades, ya sea porque son adultos mayores, personas con discapacidad o personas en situación de calle, pero que requieren cierto apoyo para cubrir esas fragilidades y seguir adelante en su vida en forma autónoma, van a tener este espacio disponible.
Este centro va a funcionar de lunes a viernes durante todo el día. Ahí vamos a desarrollar distintas acciones para que las personas se puedan conectar con empleo, vivienda y salud, además de recreación y contacto con otras personas, dependiendo de las realidades de cada persona.
Lo primero es lo que ocurre en este lugar, pero además estamos lanzando un nuevo proceso de trabajo con las personas en situación de calle a través de un programa de apoyo territorial.
Este programa está orientado a llegar a las personas en la calle, orientarlas y trabajar con ellas en un plan que les permita salir de la calle, con foco puesto principalmente en el trabajo, la vivienda y la salud.
– ¿Por qué el Hogar de Cristo sigue manteniendo un foco central en las personas en situación de calle?
– Las personas en situación de calle han sido un motor del Hogar de Cristo desde toda la vida, y siguen siendo una necesidad muy grande.
Pensamos que hay dos cuestiones clave. Primero, cuáles son las acciones y propuestas que permitan que esas personas puedan dejar la calle, porque creemos que la calle no es un lugar adecuado para vivir. Por eso ponemos el foco en el trabajo, la vivienda y los temas de salud.
En segundo lugar, entendemos que las personas en situación de calle son protagonistas de su propia acción, pero también está la comunidad y el entorno, que pueden aportar mucho. Por eso, junto con trabajar con las personas, trabajamos con las comunidades alrededor, para que se incorporen a esta causa de transformar la vida de esas personas y ayudarles a salir de la calle.
Ese es hoy nuestro servicio de apoyo territorial a las personas en situación de calle.
– En este proceso se cerró la hospedería en Chillán. ¿Cómo se explica esa decisión?
– Hace algunos meses anunciamos que, en este proceso de transformación que comenzó en 2022 y que este año se aceleró, cesamos la operación de la hospedería en Chillán.
En ese momento dijimos que íbamos a iniciar otras acciones, y eso es lo que hoy ya es una realidad. Creemos que este apoyo que damos a las personas en su territorio, en sus comunidades, de manera individual, puede dar mejores posibilidades para que las personas puedan salir de la calle.
Además, existen otros dispositivos que cumplen la tarea de entregar alojamiento y otras materias que antes se entregaban en la hospedería. Hoy los refuerzos están puestos en este nuevo servicio que permita a las personas salir de la calle.
– ¿Qué otros cambios relevantes se están implementando en la región?
– Otra de las noticias que queremos entregar precisamente se relaciona con estos cambios. Estamos ampliando nuestra cobertura de atención en los programas de apoyo al adulto mayor.
En las comunas de Bulnes y San Carlos estábamos atendiendo a 30 personas y vamos a pasar a atender a 60 personas. Esto forma parte de una transformación que busca abrirnos más hacia la comunidad, acercarnos a las personas y llegar a aquellas a las que no se llega de otras maneras, sino yendo a su domicilio, yendo a los lugares donde habitan, y desde ahí construir posibilidades y propuestas de transformación y cambio.
– ¿Cómo se vivieron las festividades de fin de año en el hogar acá en Chillán?
– Tuvimos una gran celebración de Navidad con el lanzamiento de todo esto, con más de 100 personas que participan en nuestros programas. Cada uno de los programas también está entregando apoyo a las personas que acogemos.
El Hogar de Cristo siempre invita a solidarizar con otros, especialmente en este tiempo. Creemos que la solidaridad tiene que ser un eje central de nuestra vida, no el individualismo ni la idea de que cada uno se preocupe solo de sí mismo.
La solidaridad puede partir desde una palabra de apoyo, una cercanía, un abrazo, una invitación a una persona sola a compartir una comida, hasta un regalo o algo material. Lo importante es abrirse a la realidad de otros, porque todos, hoy o mañana, podemos necesitar de la solidaridad de alguien más.
– Tras 81 años, ¿qué busca seguir construyendo el Hogar de Cristo?
– Después de 81 años, el Hogar de Cristo sigue. Estamos tratando de construir confianza entre las personas, solidaridad entre las personas, una sociedad más amable, donde todos tengamos un lugar y un espacio para estar.
Eso es lo que queremos para esta Navidad y para los años que vienen: mirar alrededor, reconocer las necesidades de unos y de otros, y seguir adelante por muchos años más.




