La empresa Engie Chile anunció que el Parque Eólico Chequenes, en Pemuco, completó la energización de sus aerogeneradores, alcanzando este hito el 21 de agosto, más de dos meses antes de la fecha objetivo establecida, con lo cual continúa avanzando hacia su operación comercial.
Con ello finaliza una etapa iniciada el 25 de febrero de 2025, con la colocación de la primera piedra, y que tuvo su hito clave el 29 de abril de 2026, cuando realizó su primera inyección de energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), convirtiéndose en el primer parque eólico de la región de Ñuble.
Chequenes considera una inversión de US$228 millones y cuenta con 22 aerogeneradores de 7,5 MW cada uno, alcanzando una capacidad instalada de 165 MW. Una vez en operación, podrá generar energía equivalente al consumo de cerca de 100 mil hogares y evitar la emisión de aproximadamente 40 mil toneladas de CO₂ al año.
Durante las próximas semanas, el proyecto continuará desarrollando pruebas operacionales y de desempeño como parte de su proceso de puesta en marcha, previo a su entrada en operación comercial.
“Completar la energización del primer parque eólico de la región de Ñuble representa un paso muy relevante para el proyecto y es resultado del compromiso, la coordinación y el trabajo de todos los equipos involucrados. Estamos avanzando de acuerdo con una ejecución sólida y alcanzando este hito antes de lo previsto, lo que nos permite seguir progresando en las siguientes etapas de pruebas y puesta en marcha. Chequenes será un aporte concreto de energía renovable para Ñuble y para el Sistema Eléctrico Nacional”, señaló Carlos Regolf, Head of Projects Renewables and Batteries de Engie Chile.
Hito para la región
Por su parte, el seremi de Energía de Ñuble, Cristián Jaque, subrayó que “la entrada en fase de pruebas del Parque Eólico Chequenes marca un antes y un después para Ñuble, porque nos incorpora de manera definitiva al mapa de la generación eólica a gran escala en Chile”.
“Este proyecto demuestra el enorme potencial que tiene nuestra región para seguir atrayendo inversiones sostenibles, capaces de generar empleo, dinamizar la economía local y aportar al desarrollo productivo del territorio. Como gobierno, estamos comprometidos con impulsar iniciativas que combinen crecimiento, inversión y modernización de la matriz energética, porque entendemos que una región más competitiva también requiere infraestructura energética robusta, segura y preparada para los desafíos del futuro”, enfatizó la autoridad.
Jaque indicó, además, que “Chequenes no sólo es el primer parque eólico de Ñuble; también abre la puerta para que nuevas inversiones en energías renovables se desarrollen en la región, consolidando un polo energético que puede convivir con nuestras vocaciones agrícola, forestal e industrial, generando más oportunidades para las familias y fortaleciendo el crecimiento regional”.
Polo energético
Además de Chequenes, hay siete proyectos eólicos en la región de Ñuble que cuentan con su resolución de calificación ambiental, una iniciativa que aún se encuentra en evaluación en el SEA y al menos 15 parques eólicos en carpeta que se encuentran en distintas etapas de evaluación y obtención de permisos.
Los siete proyectos aprobados ambientalmente son: Entre Cerros (11 aerogeneradores), en Portezuelo; Culenco (32), en Ninhue y San Carlos; Dañicalqui (14), en Yungay; San Carlos (25), en San Carlos y Ñiquén; Los Coihues (26), en El Carmen; Andino Suiza (16), en Ñiquén y San Carlos; y Las Fresias (43), en Yungay. En conjunto, sumarán una potencia nominal de generación de 1.197,3 MW y una inversión total de US$1.618 millones.
Los números ratifican el rol que está adquiriendo Ñuble en un contexto de transición hacia energías más limpias que permitan alcanzar las metas de descarbonización que Chile se ha propuesto, donde destacan fenómenos como el avance de la electromovilidad.
Sin embargo, actores del sector coinciden en que la permisología, la judicialización de las aprobaciones ambientales y las brechas de infraestructura de transmisión eléctrica en la región están frenando el desarrollo de nuevos proyectos, de hecho, de los siete aprobados ambientalmente, ninguno está en construcción, mientras que, de la quincena que aún no ingresa al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, un buen número está condicionado a la construcción de la línea Itahue-Hualqui y de las subestaciones Las Delicias y Coiquén, en Quirihue.




