Desde ayer, y luego de la autorización del Tribunal Supremo del Partido Republicano, comenzó oficialmente la campaña para elegir a la nueva directiva regional de Ñuble de la colectividad, cuyos comicios, en los que pueden participar 900 militantes del territorio, se realizarán el próximo 8 de agosto, de manera electrónica.
Aunque se trata de una elección partidaria, el proceso adquiere una connotación especial: por primera vez la colectividad enfrenta una competencia interna siendo el partido del Presidente José Antonio Kast, una condición que ha abierto espacio a diferencias propias de una organización que dejó atrás la etapa fundacional, para asumir responsabilidades de gobierno.
En Ñuble competirán dos listas que, si bien comparten los principios del partido y reivindican el liderazgo del Mandatario, representan distintas miradas sobre la conducción regional y el fortalecimiento de la estructura territorial.
La Lista 1 es encabezada por la ex consejera constitucional, Cecilia Medina, quien estuvo entre las principales vocerías del comando presidencial en la región. La acompañan Héctor San Martín, Felipe Fuentealba, Camila Bucarey y Alexis Vitta.
Medina sostuvo que encabezar la candidatura representa “una oportunidad para seguir aportando al crecimiento y fortalecimiento de nuestro Partido Republicano, con gran humildad y responsabilidad”. Agregó que la nómina busca fortalecer la participación de mujeres, jóvenes y militantes históricos, destacando además el respaldo de profesionales y de los seremis Juan Luis Enríquez, de Agricultura, y Luis Carrasco, de Obras Públicas.
La Lista 2 es liderada por el expresidente regional del partido, Jorge Luis Sánchez, excandidato a gobernador y actual consejero nacional. Integran además la nómina Miguel Figueroa, Christopher Casanova, María Elena Acuña y Claudia Puig.
Sánchez explicó que decidieron competir con una propuesta “basada en la unidad interna, con la intención de ganar elecciones y una mayor presencia comunal”. Entre sus ejes menciona reconstruir la cohesión partidaria, fortalecer el despliegue en las 21 comunas, formar nuevos liderazgos y consolidar al Partido Republicano como la principal fuerza política de Ñuble.
“Habitar” el gobierno
Aunque públicamente ambas listas enfatizan la unidad, entre dirigentes y militantes reconocen que la elección también expresa distintas sensibilidades respecto del futuro del partido, el peso que deben tener quienes hoy ejercen cargos de gobierno y la forma en que debe relacionarse la directiva con las autoridades electas y designadas. De hecho, uno de los puntos comunes es la necesidad de “habitar” el gobierno local, en el cual el peso de la UDI y del senador Gustavo Sanhueza sería “excesivo”.
En este escenario surge también la figura del delegado presidencial, Diego Sepúlveda. Si bien es considerado uno de los dirigentes con mayor influencia dentro del Partido Republicano en la región, mantiene una agenda política propia, lo que ha generado críticas al interior de la colectividad. Su condición de representante del Presidente de la República le impone, además, un deber de prescindencia frente a este proceso interno, por ello, cualquier manifestación pública de apoyo a una de las listas podría abrir cuestionamientos sobre el cumplimiento de ese principio.



