El temporal no solo dejó caminos anegados, cortes de luz y damnificados en Ñuble. También despejó, una vez más, la ruta de una disputa política que hace tiempo dejó de ser soterrada.
El diputado Felipe Camaño (ind.-DC) aprovechó la ausencia del gobernador Óscar Crisóstomo durante el último frente de mal tiempo para abrir fuego contra el jefe regional. Mientras el gobernador subrogante, Alejandro Aguilera, encabezaba el despliegue en terreno el pasado fin de semana, Crisóstomo se encontraba en una instancia familiar en la cordillera. El oficialismo no pareció considerar aquello un problema. Camaño, en cambio, vio una oportunidad.
En un video difundido en sus redes sociales, el parlamentario partió con un tono aparentemente conciliador, aplaudiendo el regreso del gobernador. Pero el saludo duró lo que tarda una ráfaga en volar una techumbre.
“Qué bueno tenerlo de vuelta, gobernador. Espero que las vacaciones hayan estado muy buenas, porque el temporal en Ñuble no se tomó descanso”, disparó Camaño, antes de contrastar su ausencia con su propia presencia en emergencias anteriores.
“Mientras miles de vecinos enfrentaban cortes de luz, aislamiento, caminos afectados y las consecuencias de la emergencia, algunos estuvimos donde siempre hemos estado, en terreno. Curiosamente, a ningún medio de comunicación de Ñuble le despertó la curiosidad por la ausencia del gobernador. Acá no hay intocables, y con la franqueza que me caracteriza, digo las cosas como son”, agregó.
La frase sobre los “intocables” no fue casual. Desde hace meses, Camaño ha concentrado buena parte de sus críticas en Crisóstomo, en una relación política que se ha ido cargando de electricidad y que tiene un trasfondo evidente: ambos aparecen como potenciales contendores de la oposición para una eventual carrera senatorial en 2029.
La pelea dejó de ser por el temporal
El diputado no se quedó en la ausencia. En el mismo video incorporó imágenes de obras pendientes y puso como ejemplo la reposición de la pasarela peatonal colgante de Santa Lucía Bajo, en Yungay, iniciativa financiada por el GORE Ñuble por $158 millones y que, según Camaño, lleva dos años esperando.
“Ahora que volvió, sería bueno que visite a esas comunidades donde alguna vez llegó, con anuncios, fotografías y promesas que, años después, siguen esperando convertirse en realidad”, sostuvo. Y remató: “Vuelva a los lugares, pero esta vez no vaya a anunciar, vaya a explicar a los vecinos qué pasó con las promesas, por qué algunas obras siguen esperando y cuándo piensa cumplir la palabra empeñada”.
La respuesta de Crisóstomo llegó el lunes, acompañada de una fotografía junto a sus hijos en la cordillera. El gobernador no mencionó inicialmente a Camaño por su nombre, pero la alusión era transparente.
“Me compartieron la publicación de un parlamentario sobre la gestión de la emergencia del Gobierno Regional, y fiel a mi estilo, prefiero responder desde el trabajo y no desde la trinchera”, escribió.
Luego defendió el funcionamiento del aparato regional: “Las instituciones son más grandes que cualquier persona: funcionan gracias a equipos comprometidos, desplegados en cada rincón del territorio, con responsabilidad y vocación de servicio”.
Y, en una respuesta que apuntó directamente al corazón de la crítica, recordó: “Estuve unos días en la cordillera de Ñuble con mis hijos, cuidándolos, como también he cuidado muchas veces a nuestra región, recuerden que también soy papá”.
“Liderar también es confiar: en las personas, en las instituciones y en que el servicio público nunca depende solo de un cargo”, agregó, antes de cerrar con un escueto: “Ya estamos de vuelta”.
Pero la pelea no terminó ahí. Al día siguiente, Crisóstomo volvió a las redes sociales con una publicación menos frontal, aunque políticamente bastante más efectiva. Desde Bulnes mostró un generador financiado mediante el Fondo 8% de Seguridad, que permite asegurar el suministro de agua potable a cerca de 70 familias del Comité APR de Tres Esquinas.
“La mejor forma de enfrentar una emergencia es estar preparados”, escribió. La frase parecía una respuesta indirecta a Camaño: menos discusión, más gestión; menos video de denuncia, más fotografía de una obra funcionando.



