Señor Director:
El traslado al nuevo Hospital Regional de Ñuble puede constituir un hito para nuestra región. La nueva infraestructura, el equipamiento y la incorporación de tecnologías representan una oportunidad histórica, pero también obligan a aterrizar las expectativas para evitar que la esperanza de la ciudadanía termine transformándose en frustración.
Un edificio moderno no garantiza, por sí solo, una mejor atención. El verdadero cambio dependerá de una gestión eficiente, equipos fortalecidos, procesos oportunos y una comunicación responsable que no prometa resultados inmediatos donde aún existen desafíos importantes.
Ñuble mantiene indicadores complejos de ruralidad, pobreza y desigualdad, por lo que merece un salto cualitativo en salud que las personas puedan percibir en su experiencia cotidiana: menos tiempos de espera, mayor resolutividad y una atención más humana y oportuna. Ese desafío también exige fortalecer la coordinación entre la atención primaria y el hospital. Una mejor gestión de las derivaciones, la continuidad de los tratamientos y el trabajo integrado entre ambos niveles permitirán que los recursos se traduzcan en soluciones concretas para los usuarios.
El éxito del nuevo hospital no se medirá por los metros cuadrados construidos ni por la tecnología instalada, sino por la confianza que logre recuperar en las personas. La infraestructura inaugura una etapa; la gestión será la que determine si Ñuble da, finalmente, el salto en salud que durante tantos años ha esperado.
Álex Martínez del Campo




