Señor Director:
No hace falta conocer Magallanes ni ser experto en tratados para sentir molestia cuando alguien pone en duda que el Estrecho es chileno. Desde niños lo vemos al final del mapa, entre viento y mar, como parte de esa geografía larga y difícil que nos acoge e identificamos como nuestro hogar.
Por eso fue importante que Cancillería respondiera con rapidez y firmeza. Los tratados son claros y el propio gobierno argentino así lo reafirmó.
Muchos quizá nunca naveguemos por esas aguas, pero las sentimos nuestras. Hay lugares que uno no necesita conocer para saber que forman parte de su historia.
El Estrecho es chileno. Lo dice el derecho y lo siente un país entero.
Arlette San Martín



